El blog del hombre muerto.
He visto poco de “Enigma” esta temporada, y es raro porque me parece por lejos el mejor programa de la televisión chilena. Lo que pasa es que el cambio de día le hace tan mal que es difícil acordarse. Previamente era el martes, luego el lunes, y ahora el domingo. Mal día. En fin, hoy dieron el capítulo del caso de Karina Paredes, la estudiante universitaria que desapareció el año pasado, caso que probablemente recuerden porque días previos a su desaparición, ella apareció en la prensa como “la chica que demandó a sus padres” por una pensión para seguir estudiando, en lo que era un caso curioso y hasta anecdótico, hasta que de Karina no se supo más. En mi casa el tema se conversaba porque mi vieja trabaja en la USACH, donde estudiaba Karina, y como yo soy medio fan de los casos policiales, cada uno tenía su teoría. Pero el tema en rigor es otro, yo por esos días llegué al Fotolog de Karina, y quedé medio helado. En el día de la desaparición hay una última foto, y cuando empiezas a leer los mensajes, pasan de decir “ánimo amiga” a “¿dónde estás?… estamos todos preocupados por tí”.
Es todo un tema, ¿qué hacer con los blogs, fotologs o bitácoras virtuales de la gente que muere? También pasa con la información confidencial, el año pasado un soldado norteamericano murió en Irak y Yahoo no le quiso dar a su familia acceso a su e-mail. ¿Qué hubieran hecho ustedes? La información privada lo sigue siendo incluso después de fallecer, y en ese aspecto la decisión de Yahoo me parece la correcta, pero claro, anda a convencer a su familia de que por temas éticos no pueden acceder a los correos de su hijo. El blog de alguien muerto es un terreno de una belleza… impactante. Un desierto de recuerdos, emociones, pensamientos o ideas que de no ser por este medio, por internet, habrían sido olvidadas para siempre. El Fotolog de Karina Paredes era uno de tantos con la foto de una chica no tan atractiva, vestida medio gótica, con caractéres raros y mensajes de los amigos. Una bitácora normal… hasta que llegó el último día. Y los días que siguieron a ese, y los mensajes de preocupación se convirtieron en mensajes de esperanza, tipo “ojalá que estés bien… donde quiera que sea”. Y el Fotolog llegó a su límite de comentarios.
Creo que cuando te vuelves blogger y posteas casi todos los días, cuando esto se vuelve una rutina, en algún momento debe cruzar por tu mente la pregunta de qué pasará cuando te mueras, cuando no llegues esa noche a publicar.
¿Qué te gustaría que pasara?
A mi… no sé, me gustaría que lo dejaran igual, que publicaran mis borradores… es una pena pensar que tantas ideas de pronto van a dejar de estar ahi arriba, a la vista de todos. El género blog es algo totalmente nuevo, Karina de hecho llevaba un celoso diario de vida, y por otro lado un Fotolog, para socializar en este nuevo mundo. No habrá sido la primera ni la última persona a la que le cerrarán un fotolog por falta de uso… y es que a fin de cuentas no somos más que bits en la matrix. Y a medida que pasen los años se multiplicarán los blogs de personas muertas y habrá que inventar algún método, catálogo o cementerio de blogs. Por mientras, las bitácoras quedan volando, inseguras, tus lectores que no te conocen solo podrán saber de aquella última entrada tras la cual no hubo ninguna más.
Y después de un tiempo, te sacarán de su feeds. Y tras otro tiempo más, se preguntarán qué habrá pasado con ese blog muerto.





