El amigo árbol
Tenía cuatro años cuando llegué al barrio. Estaba la plaza de la esquina, y en ella había un árbol al que solía subirme. Lo llamaba “el amigo árbol”. Todo lo mamón que quieran. Era grande y podía albergar a varios niños -luego jovenes- a la vez. Hoy llegué en bici y estaba abajo. Solo espero que haya sido una desición basada en algo jardinerístico, y no una idiotez más de alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat. Habrá que preguntar. Damn.
Otro árbol fuera abajo.





Mis condolencias…