Hemos visto en las noticias como en México el gobierno ha llamado a la gente a permanecer en sus casas por la gripe A-N1H1, también conocida como “gripe humana” o “gripe porcina”. Lo que los medios han ocultado es cómo en Chile la situación es aún más crítica, tanto así que este fin de semana apenas se vio gente en las calles. Yo fui al Mall Parque Arauco y me sorprendí de ver todas las tiendas cerradas. Basta de ocultarle a la gente la verdad, éste es un testimonio fotográfico de lo que realmente ocurre en Santiago.
Cerca de las 10 de la mañana, un camión retira la basura -calificada como Biohazard- de la salida sur del Mall, hacia la calle Cerro Colorado, que usualmente a esta hora está repleta de gente y automóviles. Sus tres pistas vacías son testigos mudos de una realidad impactante.
Pero al acercarse al Mall la situación es aún peor, a pesar de que la publicidad quiere mantener la ilusión de normalidad, las rejas impiden la entrada de cualquier persona. Un guardia mira la situación, aterrado por tener que trabajar en un lugar tan peligroso.
Un estacionamiento en superficie, totalmente vacío a eso de las 11 de la mañana, cuando normalmente estaría lleno. Dos autos abanadonados por sus dueños permanecen como recuerdo de lo que alguna vez fue una fértil civilización. Pero hay más todavía, logré ingresar al estacionamiento subterráneo y tomar unas espeluznantes fotos:
Estas fotos corresponden a los estacionamientos subterráneos, un lugar que, como los anteriores, siempre está lleno a esta hora de la mañana. El paisaje es estremecedor: toneladas de concreto abandonadas a su suerte, la gente no quiere salir de las casas e ir al Mall por temor al contagio, autos abandonados y una oscuridad prácticamente total son el único vestigio del que alguna vez fue uno de los centros comerciales más bullantes de Santiago.
Esta imagen de la basura, inútilmente escondida tras una cortina, es otro testigo de la crisis.
Siempre se habla de “la luz al final del túnel”, pero en este caso la verdad es que tardará meses volver a la tranquilidad y normalidad que alguna vez tuvo esta ciudad. En el momento de esta foto las fuerzas de seguridad ya me seguían y tuve que escapar corriendo del estacionamiento subterráneo. Lo que encontré arriba no fue más tranquilizador.
Un boulevard vacío, con sillas amontonadas y escaleras mecánicas vacías, todo esto a las 11 de la mañana de un día que debería ser laboral, pero que gracias a esta pandemia se ha convertido en un día de terror.
Subiendo por las escaleras encontramos tiendas abandonadas por sus dueños. La noche de ese mismo día la policía reportó saqueos, y a la mañana siguiente, los saqueadores murieron por la gripe porcina, aumentando mucho más el terror nacional.
Lo que alguna vez fue señal de estatus, la tienda MacOnline, hoy permanece cerrada con candado ante la crisis de salud. Sus excesivamente caros computadores permanecen dentro, abandonados, porque la humanidad ha comprendido al fin y al cabo que de nada sirve internet o la alta tecnología si no estamos vivos para disfrutarla.
Una última imagen, tiendas que quedaron semi abiertas, restaurantes cuyos dueños prefirieron dejar mesas y sillas puestas y escapar de la enfermedad encerrándose en sus casas hasta que pase la crisis.

















