Postales de Fantasilandia.
¡Fantasilandia! Qué lugar más divertido. No sé, yo conservo los mejores recuerdos de cada una de las veces que he ido, las primeras escapando del colegio para ir. Hoy es diferente, fuimos hace un par de semana con Isabel, mi amigo Jorge y su novia Jackie, y claro que las cosas han cambiado. Está algo más caro, $6.900 la entrada general, pero en general todo mucho más limpio y ordenado. Tampoco puedes ingresar comida al parque, quizás es bueno que sepan esto porque cuando entrábamos había una señora con un enorme cooler y un termo que tuvo que dejar afuera. Otro dato: a pesar de que la entrada por el Parque O’Higgins está siempre saturada, también puedes ingresar por Beaucheff, donde prácticamente no había nadie ese día.
Y bueno, como siempre fui con mi cámara a tomar estas postales que ya vienen siendo un clásico de este blog. Ah, al final del artículo hay un bonus de un… “Fantasilandia alternativo”, llamado Felicilandia, en la Fiesta diciochera de Ñuñoa.
En primer lugar, está claro que no hay un lugar mejor en el mundo para perderse que Fantasilandia. ¿En qué otro lugar un niño perdido estaría tan contento?
Y por supuesto tenemos el tema de la seguridad. ¿Cómo no confiarle nuestras vidas a esos operadores, si en las casetas tienen este tipo de stickers?
¿Revisaste tu máquina? Esperemos que sí. La siguiente foto es del Black Hole, son “instrucciones de seguridad” para el juego. Ahora, no entiendo bien por qué decir groserías -la mitad de la gracia del juego- o salir rápido de la balsa podría ser considerado como algo de “seguridad”. Nótese además que según la primera instrucción, no puedes subir con estrellas ninjas a los botes.
Después del salto, muchos pezones -¡sí, en Fantasilandia!- y hartas fotos más.En el Barco Pirata -uno de esos juegos clásicos- no puedes golpear el piso por un tema de seguridad. Quizás un operador se aburrió de gente golpeando el piso, tomó una AK-47 y le disparó a los pasajeros. O quizás no.
Mientras caminábamos nos llamó la atención la alta carga erótica de algunos juegos, en mi memoria no era tan así, y eso que lo habría notado a mis quince años. Pezones y más pezones, el primero en ese juego nuevo y maravilloso llamado Top Spin.
Claro, quizás me dirán que es justificado porque es una mina de can-can, pero justo abajo de ella hay unos surfistas y unas mujeres con trajes de baño medio transparentes:
Y ok, estamos de acuerdo, el Kamizake es entretenido pero no sé si llegará al punto orgásmico que presenta su anfitriona:
Quizás te interesen los pezones, quizás no. Quizás eres un muñeco o robot sin partes sexuales, como el cartel de advertencia para que no te sueltes del pasamanos. Debe haber algún mejor modo de señalar eso.
Y… ¿Todavía existe esto? ¿Monga? Rayos, pensé que había vuelto al casillero de las malas ideas de donde salió. ¿Alguien recuerda que durante los 80′s, un programa matinal -quizás el de Canal 11- tuvo un enlace en vivo con el Parque O’Higgins, porque habían descubierto en una excavación una antigua ruina Maya? Claro, después de varios enlaces te explicaban que se trataba de un nuevo juego de Fantasilandia… plop. Ni yo sé cómo me acuerdo de esas cosas.
Nuestro bonus del día son fotos que encontré de la Fiesta diciochera en Ñuñoa, donde estaba el parque de atracciones móvil Felicilandia, que según me pareció, debe ser el tremendo negocio.
Es tanta la afición a los asados diciocheros que las mismas vacas te invitan a comerlas:
Y la gran fonda “El Huevo”. Me recuerda al Huevo Fuenzalida, que si no andaba cocido, andaba duro. Y si no, frito.
Y claro, el libre mercado haciendo de las suyas. Se supone que los Trendy son los helados “baratos” del mercado… bueno, al carajo con eso, nada que un poco de masking tape y un plumón negro no pueda arreglar.
¿$400 un MINI-CONO? Caramba. Trendy a precios de helado Savory.
Sería todo por hoy, nos vemos.
















