Ayer no habÃa mayor plan para la tarde pero de pronto estábamos con Isabel -y gracias a su amigo Carlos- dentro de la inauguración de la Feria del Libro de Santiago, que en su versión número 27 tiene como invitado de honor a Brasil y a la región de Coquimbo. En el evento estaba la presidenta Bachelet, yo nunca la habÃa visto en vivo, ella es de esas personas… “comprimidas”, como que una máquina las aplastara y quedaran medio gorditas y chicas. En fin. Después de la inauguración -una real lata, como todas- entramos a la Feria un buen rato, y eso estuvo entretenido.
La Feria del Libro debe ser el evento del que tengo más recuerdos, creo que he ido todos los años desde que tengo memoria, y siempre he salido con algo. Hay varias historias sobre eso. De partida cuando era niño solÃa ir a la Feria del Libro Infantil – Juvenil., que se hacÃa en el Drugstore y ahora en el parque Bustamente, era la ocasión perfecta para salir con comics, y no solo eso, mi viejo siempre nos compraba libros. Creo que nunca fue muy bueno para otro tipo de regalos, pero de vez en cuando llegaba con libros (ahora le dio también por comprar western viejeos), y recuerdo que siempre tenÃamos garantizado algo para llevar. Y con 3 hermanos más, se podÃan intercambiar cosas. Aparte de esa feria siempre Ãbamos a la de la Estación Mapocho, recuerdo muchos años, pero la memoria se condensa para usar espacio, y como el escenario es prácticamente el mismo, los recuerdos se condensan en forma de libros, por ejemplo recuerdo hace años cuando me llevé “Big Sur”, otros años me he llevado varios de ciencia ficción, siempre me aprovecho de llevar algún cómic, este año llevé a Phillip Roth y a Chuck Palahniuk, además de un libro espectacular de Dinosaurios en 3D para mi primo chico. Quien ya deberÃa empezar a leer más, en realidad. Están bien los dinosaurios, pero ahora hay que saber un poco más de todo.
El año pasado, enojado porque no me atendÃan, hice lo impensado, era el último dÃa de la feria y sin saber cómo, eché un libro a mi bolsa y me fui caminando, nadie lo notó. Pero nunca más hago algo parecido, casi se me para el corazón de pánico. Otras veces he tenido encuentros incómodos, una vez me encontré con alguien que decÃa conocerme y nunca supe quién era, a veces he ido acompañado pero casi siempre prefiero ir solo, uno tiene un ritmo para estas cosas. A alguna gente le gusta pasearse por los mall, a mi me gustan los libros. Me encantan los libros, hay algo hipnótico en ellos, y cuando ando de mal humor por las calles, comprar uno siempre arregla el dÃa. Cuando era joven me acompañaban en muchos momentos, en una época muy ruda me tocó “La Montaña Mágica” y siempre vuelvo ahà a veces. No sé, los libros son mil veces mejores que las pelÃculas, una novela abre un mundo de una manera totalmente diferente a una novela. Más grande, más espectacular. Una novela demuestra talento, imaginación, y muchas veces la historia de un hombre solo exorcizando sus demonios.
Una novela requiere interés y atención, Moby Dick requiere mojarse, Keroacu te obliga a recorrer estados unidos, Greene te muestra el mundo como nunca pensaste verlo, LeCarre te invita a jugar a ser espÃa, Isaac Asimov, mierda, Sir Isaac Asimov te agarra y te pasea por el futuro, Phillip K Dick puede hacerte recorrer los lÃmites de la locura. Y asà suma y sigue, Roberto Arlt, José Donoso, Norman Mailer, la lista es larguÃsima. Yo me he dedicado a dos cosas en mi vida: los libros y el cine. En fin, no tengo suficientes palabras como para recomendar este vicio, que lleva al otro vicio, de la escritura. Vayan a darse una vuelta por la Feria del Libro de Santiago, un verdadero orgullo para esta ciudad. Y que en realidad deberÃa ser la misma fecha que la Feria de Baires, para que algún dÃa viniera algún escritor famoso… ¿se imaginan a Paul Auster caminando por la calles de Santiago? Un lujo.




