Hace rato que ando con una inquietud constante por generarle al mundo la menor cantidad de basura posible. Eso no tiene sólo que ver con no comprar botellas de plástico, o preferir los productos con la menor cantidad de envoltorio en ellos, sino con… como decirlo, dejar de generar demanda por ciertos productos. Es cierto, uno no es ninguno, pero es una idea que considero contagiosa y que el tiempo que llevo aplicándola me ha dado sus satisfacciones.

Tiene que ver con reutilizar, arreglar, y dejar de comprar tantas cosas de plástico o desechables. Me carga el plástico, desde su innoble materialidad hasta su proceso de degradación de 500 años en la naturaleza. En algunos países como China se ha pedido a la gente que deje de usar bolsas plásticas para sus compras por la llamada “contaminación blanca“. Pero no es mi razón principal, lo encuentro un material asqueroso. Les presento tres casos personales de reutilización, con ingenio y herramientas.

Caso uno, los maceteros que solían ser parlantes.

Maceteros hechos de parlantes

Me encanta tomar agua de manzanilla, hace increíble para el estómago. En general soy un entusiasta del tema de las hierbas y hace tiempo que quería plantar en mi casa. El fin de semana pasado fuimos con Isabel a Sodimac y nos espantamos de los precios que tiene en su sección botánica, es decir $1.600 por semillas de manzanilla… que es maleza. Recordé que tenía los parlantes viejos de un equipo de madera en mi casa, mi hermana sacó la parte que le interesaba, el parlante en sí, y me dejó las cajas de madera. Les recorté un par de cubiertas de cholguan -para que el agua tenga salida- y con tierra de mi jardín y de la plaza de la esquina, más un poco de abono comprado en la feria, sembramos. Ahora tenemos estas dos plantas a un costo casi cero, con materiales de desecho.

Como dirían en Jurassic Park, “la vida siempre se abre paso”, si siembras en tierra buena y riegas, algo debería crecer. No es necesario tener un macetero de diez lucas de Homecenter en tu casa, y por dios, ojalá no compres esos maceteros de plástico. Sé que es tentador, el precio es barato, pero si buscas en casa es muy probable que tengas recipientes viejos que aguanten tierra.

Caso dos, la silla que solía ser desechable.

Esta es la historia de una clásica “silla de descanso” de esas que venden en Sodimac, que son bien cómodas pero claramente pensadas para ser desechables. Porque lo que sujeta tu espalda y trasero son correas de plástico, firmes pero con el tiempo destinadas a romperse. Cuando eso pasó, lo primero que pensé es que no había solución, que mi pobre silla había llegado al fin de su vida útil. Supongo que es lo mismo que la gente de Homecenter pensó.

Pero puedes darle una nueva vida a esta silla, dejándola incluso más cómoda que antes y lista para aguantar los embates de un tipo gordo sentándose en ella. La solución es comprar cuerda, unos 20 metros para la parte de abajo y otros 30 para la espalda. Trenzarlos formando una malla, algo que te tomará un par de horas para que quede firme y bien tenso, y si quieres puedes también reemplazar la esponja del cojin. Sonaba complicado cuando me lo propusieron pero al hacerlo junto a mi cuñado Juan Pablo me di cuenta de que es una solución bastante permanente y cómoda. Pueden ver en la foto el trenzado terminado. Es muy, muy cómodo.

Silla ex desechable

Caso tres, el taller de bicicletas.

Me dio por armar en mi casa un taller de bicicletas, o sea empecé a juntar cosas y herramientas para aprender a desarmar y armar bicicletas, y buscando una caja de herramientas noté que en las grandes tiendas sólo venden de plástico. Es comprensible, son mas baratas, pero… es plástico. Mi viejo tiene una metálica hace mil años y sigue funcionando bien, así que empecé a buscar cajas metálicas, es realmente un cacho. Encontré una en los remates de internet e Isabel me regaló otra para las herramientas. La cosa es que había que guardar las cajas en algún lado, y buscando en las cosas usadas encontré este mueble de madera con un par de cajones que funciona a la perfección para mi taller. Hecho con cosas reutilizadas, adentro hay una caja de madera que encontré y le di un nuevo uso, e igual necesito más, porque desarmé una bicicleta vieja y la cantidad de piezas que salieron es abismante

Taller de bicicletas

Al final, todo tiene que ver con una actitud ante las cosas, el entender la importancia de reutilizar cosas, de no ir a comprar algo nuevo cada vez que una cosa se echa a perder. Arreglar, inventar, usar pedazos para crear cosas nuevas. Estas son algunas ideas, a ver si se motivan.

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Un comentario en “Un mundo menos desechable.”

  1. claudia dice:

    me encanta que esten haciendo estas ideas recicladas.
    sólo un aporte…la maleza es un termino de la agricultura, puesto que es un planta que no es “productivamente favorable”, la mirada debiera ser herbaceas o hierbas silvestres que no solo no son maleza (materia considerada indeseable, basura, terrible) sino que con un poco de mentalidad de reciclar la cultura de la meleza, pueden servir de manera ornamental o medicinal en tu caso.

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