Un Murciélago con sabor a café concert.
Aunque no estaba en los planes, fuimos ayer lunes al Municipal a ver “El Murciélago” de Strauss, una opereta con la participación de Coco Legrand. De partida me parecía raro eso de “opereta”, ¿por qué el diminutivo? Porque para ser sinceros, tiene todo lo que debe tener una ópera. No es trágica, no es todo canto, puede ser. Pero me dio la sensación esto de opereta servía para tomarse licencias hasta el punto de que todo pareciera… raro. Cuando los personajes hablaban en castellano y decían “cazuela” o “consomé”, como que algo hacía clic. No sé. Algo no calzaba bien pero al intentar racionalizarlo, no había motivo alguno para que no me gustara. La participación de Coco Legrand haciendo una rutina humorística, termina de darle el toque nacional a todo, bromas con respecto a EFE, a la presidenta Bachelet (¿en qué se parece Tarzan a Bachelet? En que los dos se juntan con animales. ¿La diferencia? Que a Tarzán le hacen caso) e incluso a la misma situación de los actores del teatro municipal, rompían de inmediato cualquier efecto de ficción, cualquier “distanciamiento” si lo quieren poner en términos de Brecht. Un primer tenor del municipal diciendo en el escenario que es un “primo tenor del teatro municipal” con un tonito italiano, es sacarte de cuajo de todo el verosimil que apenas se mantiene a lo largo de la obra. Me dio la impresión de que el término opereta era más bien ponerse el parche antes de la herida, pedir disculpas por anticipado a los puristas.
Tengo mis dudas de si me gustan esas licencias, es decir, todo bien con Coco Legrand, que no es que me guste mucho, pero ok… ahora… si voy a ver una opera, no se si quiero una rutina de 25 minutos de Coco Legrand sobre… lo mismo de siempre, política, que la señora, que puta que eres huevón, etc etc etc, incluso con la cumbre de presidentes y la broma sobre Evo Morales (“que al verlo uno siente olor a fritanga).
En lo musical, nuevamente una opera alemana, bastante divertida en general. Me gusta más el italiano, qué se le va a hacer. Una puesta en escena impecable, una regie muy adecuada para cada acto (salvo quizás el levantar toda la escenografía al final, para descubrir la carne tras los paneles), un complemento de ballet excelente y refrescante, mucho humor y muy buenas interpretaciones salvo uno o dos momentos específicos. Tampoco esto es un comentario muy serio, no entiendo mucho de ópera y les cuento más o menos lo que vi. Pero bien, en general un buen rato. Supongo que si no piensas tanto las cosas, debe ser cosa de llegar y divertirse. Pero era un sentimiento medio raro ver a Coco Legrand, escuchar chilenismos, en fin. Igual una buena experiencia que cierra el presente año en cuanto a óperas se refiere. Habrá que ver que viene para el próximo, según me adelantaba Isabel, se cumplen 150 años del nacimiento de Puccini el próximo año, por lo que ya se tiene pensado montar varias óperas de él, lo que sería simplemente genial. Es un capo Puccini. En fin. Nos vemos.





El murciélago. Una puesta en escena interesenate,a unque sospechosamente parecida a la de Otto Schenk del año 87 mmmmm. Los cantantes eran en su mayoría de muy buena calidad tanto en lo vocal como en lo actoral (Rosalinde tenía una voz imprsionante junto con Einsenstein). había un sentido de comedia, era evidente, cumplió el objetivo de hacer reír con ganas y creo que fue muy válido el incluir chilenismos en los parlamentos en alemán: la cazuela, los alfajores jaoajoaj, era chistoso ver a un alemán diciendo eso.
el Coco Legrand bueno, encuentro q fue muy cómico y era un candidato ideal para Frosch.
Adele creo que fue la más baja de todos vocalemnet hablando, creo que su técnica no era muy adecuada para el rol porque cubría demasiado, no tenía punta y falataba harto más sonrisa en su aria “mein Herr Marquis” y su voz no corría mucho, no, no me gustó.
En fin… igual la encontré buena, entretenida, pero la versión nacional fue horrible de mala, algunos cantaban bien, pero todos actuaban pésimo, no les costaría nada hacer un cursito de teatro ajoajoajao.