A eso de las seis de la tarde del domingo 24 de Enero de 2010, Erasmo García de 48 años conducía el bus E-15 del Transantiago por la esquina de Trinidad con Santa Raquel, en la Florida, cuando dos jóvenes se subieron sin pagar la tarifa.
El chofer intentó que cancelaran el pago y el pasajero, Alexis Vergara, de 22 años, no encontró nada mejor que enterrarle a García un destornillador en la cabeza, ocasionándole un traumatismo encéfalo craneano penetrante, que días después le provocó la muerte.
Esta semana me tocó harto andar en bus, pero lo había notado desde hace tiempo: los conductores ya no le piden a nadie que pague la tarifa. Apostar la vida por tu empresa no es la mejor idea del mundo, quizás para los empresarios es un ejemplo de valor y dedicación, pero vamos, que no tiene sentido. Menos si las empresas sólo deciden poner rejas o mayor seguridad a los choferes sólo cuando la ley se los exige.

Esta foto la tomé el otro día arriba de un bus que iba por Santa Isabel. Quizás es una coincidencia, quizás un sentido homenaje.
O quizás el cartel publicitario de una Isapre en el que aparece casi transparente un hombre con un parche en la sien, estaba hace mucho tiempo ahí, como un extraño presagio de algo que inevitablemente iba a pasar.