Año nuevo en algún lugar de las montañas.
Me gusta la idea de celebrar el año nuevo, pero no la que tiene la mayoría de la gente. O sea, gastar dinero en exceso en fiestas, estar rodeado de gente o simplemente quedar bien ebrio, no es mi idea. Ni siquiera cuando era un borracho empedernido era mi idea, prefiero algo más tranquilo, silencioso, algo para pensar.
El año pasado con Isabel fuimos al Ingenio, en el cajón del Maipo, para sentarnos a comer algo. Esta vez decidimos salir también, el lunes fuimos a patronato a comprar las cosas para preparar sushi. En el Líder de Lo Cañas tienen de todo para cocinarlo, pero a precios exorbitantes, así que mejor ni pensarlo. El 31 en la tarde nos juntamos, compramos un pequeño árbol de limón para nuestra futura casa, cocinamos en la tarde y partimos. Entramos por la ruta G.345, camino a los maitenes, y empezamos a buscar donde instalarnos. Cuando ibamos andando, vimos una pelirroja en bicicleta, Isabel me dijo “mira la gringa”, y seguimos andando. Lamentablemente muchos lados están llenos de basura, por lo que elejimos un pequeño mirador para instalarno.S
Ahora viene la parte freak. La ciclista pelirroja estaba estacionada y era ¡Moira Miller!, que venía a darle de comer a unos perros abandonados del sector. Se instaló por ahí y se marchó pronto. Jamás esperé ver en persona a Moira Miller, menos el día de año nuevo, menos en algún lugar de aquella ruta.
Cuento corto, comimos, recordamos el año que pasamos juntos, y después de un rato, Isabel, sorprendida por mi capacidad para recordar historias de sicópatas, uno de ellos en el Cajón del Maipo- sugirió que fuéramos a algún lugar más habitado. Subimos hasta San José y nos instalamos en la plaza. Sólo estaba abierto un pequeño local con videojuegos y mesas de pool. A eso de las 11 45 terminamos de jugar y nos entramos al auto.
Había sido un año bien largo. Lo cerramos con un abrazo bien apretado, vimos un fuego artificial huacho por ahí, y volvimos a la locura de la ciudad.





El Twitter me trajo hasta aquí. Qué bonita manera de pasar el fin de año y recibir el 2009. Me hubiese encantado hacer lo mismo con mi señora, aunque igual la pasamos bien en familia aquí en Santiago.