
Otro día más de viaje….. cuando se acercan las vacaciones de invierno, los días de rodaje y las novedades que la vida te va presentando. Personajes nuevos, otros viejos… en fin. Por aquellos días, no había mucho más en que pensar, salvo en una buena “pileta” y unas cervezas para superar el calor húmedo de Mendoza. Seguimos con los diarios de viaje.
Día 5 – Miércoles.
Despertamos un poco más tarde de lo usual (10:30am), aunque nuevamente nos costó dormir, el problema, según creo, es que cada vez que me doy vuelta, despierto. Según Víctor, hay que dormir sin darse vuelta.
No había presión de agua, por lo que no pudimos lograr lavar los platos de ayer y al preguntarle a Martín por la basura, dijo que no había basureros ahí, por lo que que había que llevarla a Malargüe . A eso de las 12 partimos, saludando a Martín desde el auto, agradeciéndole la hospitalidad. Retomamos el camino, el largo camino, la idea era hacer el trazo hasta Mendoza directo, parando solo en Malargüe a llenar estanque y preguntar, en un locutorio, por los campings en Mendoza. Martín había reconocido en un folleto, a “Saucelandia”, un lugar con una piscina enorme. Al llamar, los precios eran de 6 pesos por persona más 6 pesos por carpa, con una promo de 4×3. Salimos de Malargüe luego de haber dejado la basura en una YPF de haber llenado los neumáticos. Partimos por el camino que debimos haber tomado desde un principio, aunque sin ese error no hubiéramos tenido tantas aventuras. Víctor manejaba, yo fui el copiloto todo el viaje. Pasamos por la pampa, vimos máquinas de petróleo y avanzamos por la 40 y la 144 hasta tomar la ruta a San Rafael, donde paramos a echar 10 pesos de bencina y a cambiar de conductor. Sin haber comido nada, seguimos a Mendoza en ese estado en el que ya no existía hambre. Cuando tienes tanta, que no se siente. Dormí la mayor parte del viaje, cuando desperté estábamos cerca de Mendozam rumbo al balneario Guaymallén, a “Saucelandia”. Nos metimos de nuevo a Mendoza, cruzamos buscando la calle Godoy Cruz.
Bitácora personal: he sido navegante todo el viaje, y salvo un par de errores, lo he hecho bien. Pero es complicado mamarse los alegatos de un tipo cegatón y de otro que no se ubica ni en su casa. Es cansador.
Finalmente salimos de Mendoza, cruzamos la carretera y entramos en “los barrios”. Nos perdimos un poco y finalmente llegamos al lugar, con piscina y todo. Desarmamos, a la piscina, y luego a comer puré con huevo revuelto y salchichas. Luego fuimos a ducharnos y justo en mi ducha abrí la llave caliente hasta el final y el chorro salipo, en vez de desde arriba, desde la pared. Casi me quemó.
La piscina era bastante grande, y tenía un tobogán. El camping es algo flaite, pero muy bien equipado. Es un balneario-camping.
Teoría personal de Jaime sobre el “salud”: quizás, como en Alemania chocaban los vasos, ahí siempre salía ganando el que tenía menos.
Jorge y Jaime fueron a comprar unas cervezas. Mañana esperamos cambiar dinero porque el fondo común está casi agotado y falta bencina. Mañana se verá, ahora cierro este cuaderno, a las 9pm, tras un largo viaje, para beber unas cervezas. Las aventuras, al menos las grandes, parecen haber acabado, porque tenemos al menos 3 días para salir a Mendoza a veces, bañarnos y hacer lo que queramos.



