Bitácora de Viaje. Cosquin Rock 2006. Día 6
Estoy resfriado, en cama. Viendo televisión farandulera, con un papelero lleno de mocos al lado, y me siento pésimo. En fin, días que deberían pasar rápido para cosas mejores; me estoy perdiendo el sol afuera y no es como que me sobre el tiempo. Saludos, otro día en nuestro viaje a Cosquin el año pasado.
Reposo.
Dormí pésimo y desperté enfadado, con un dolor de espaldas horrible. Hicimos un recuento de dinero y el cálculo resultó en que había que tener 140 pesos para las entradas y el camping. Jorge y yo ya tenemos cerca de 110. Viajar es tomar decisiones: la primera opción es viajar a Córdoba a cambiar dinero, parece ser la más factible. Almorzamos puré con la carne que había quedado el otro día y fue un poco subir los ánimos, aunque volaban chuchadas, porque Jorge cerraba fuerte la maleta, y Jaime dormía adentro. Después propuse no ir hoy al festival porque así quedábamos en cifras azules. Víctor y Jorge fueron a ver lo de las entradas, Víctor decía que para no ir, mejor quedarnos en Santiago, en fin, ya los ánimos van mucho mejor, decidimos no ir hoy e ir los dos días que nos quedan.
Pájaro, en tanto, se fue. Quizás enojado con el pelado.
Hicimos una “sopa” con crutones, que no quedó muy bien. Bueno, yo la hice con Jaime, luego sacamos la cámara de video y grabamos hartas cosass, yo pretendo grabar un buen rato el cielo y ojalá el amanecer. Hicimos un reality, “el camping”, algo de perspectiva forzada, en fin, un lote de idioteces. Yo quiero ducharme, he andado todo el día con calzoncillos y una toalla. Ahora pretendemos comer fideos con salsa Alfredo otra vez. Queremos salir a andar en bote pero me da paja pedírselo al pelado, que ya nos ha convidado una gárrafa, salame, y ahora nos tiene invitados a comer tacos a la entrada del festival. Cierro aquí por ahora.
Me dí una ducha tibia muy reponedora y dormí un rato. Jaime sacó su celular y notó que tenía llamadas perdidas. Luego de varios intentos descubrimos que solo se podía enviar mensajes de texto y recibir llamadas, así que nos comunicamos con las familias respectivas y luego a comer.
Después fuimos a la tienda a beber cervezas, jugar videos y pool, el viejo cuidador, alias “Jetón”, lees ganó a Jaime y a Víctor, y después yo les gané, aunque no me enfrenté al Jetón. Compramos más chelas y volvimos, aunque el sueño nos derribó pronto. Quedaban dos chelas y yo me había lavado los dientes cuando llegaron dos pendejos de al lado, que habían hecho sonar la alarma de la carpa de los amigos. Se las arreglamos y Jaime se quedó hablando con ellos hasta la madrugada, ni idea de qué. Yo logré dormir mejor.




