Dejarlas Partir
El otro día Isabel -personaje ya recurrente en estas páginas- me contaba que había ido al cajón del Maipo a respirar aire puro y caminar entre los cerros, cuando su tranquilidad se vio perturbada por un ex novio que la había llamado por teléfono. Sin entrar en detalles, me dijo que lo mandó a la mierda en su mejor francés. Y ella habla francés. En fin, no me esperaba que dijera eso.. Y es que en realidad, pensé de inmediato que yo nunca he hecho eso, ni siquiera con la gente que realmente se merece ser mandada a la mierda. Por alguna razón he evitado los conflictos y he tenido que tragarme muchas cosas a lo largo de los años. Y a la vez, al mismo tiempo, siempre que me he mandado alguna cagada con respecto a las relaciones, se marcharme para no volver más, en cierta forma de eso se trata, es como diría Fito Páez, “dejarlas partir”.
Creo que una vez tipeaba por acá que en realidad ser una “ex pareja” también trae responsabilidades, una de ellas es saber alejarse y no volver a molestar a los demás. Isabel me decía que al día siguiente ese mismo ex le mandó un mensaje mientras iba en el metro. ¿Cuál es la idea? Porque en realidad uno está en una situación sumamente desagradable, mandar a la mierda a alguien es una manera de decir “me sigue importando”, o al menos eso me parece, porque en realidad, racionalizando la situación, parece que no es tan así. Si se fijan bien las otras opciones ignorar todo, no contestar teléfonos ni mails, quizás eso sea lo más sano. No sé, Isabel no lo cree así. Terminar una relación siempre es un poco divorciarse de los amigos y de la gente, porque no todo el mundo tiene claro que a veces no solo a las relaciones hay que dejarlas partir, sino también a la gente, a los amigos, si definitvamente no te quieren ver, en realidad uno debería tomar las riendas y marcharse. Yo lo he hecho cuando ha correspondido. No hacerlo es realmente de pelotudo, o quizás de pedantería, las relaciones de pareja son también relaciones de poder y una manera de ver las cosas es que si crees estar en posición de seguir llamando, mandando mails o mensajes por msn, probablemente necesites reforzar ese poder que puede estarte faltando en tu relación actual, a través de otros medios. No sé. No soy sicólogo tampoco. Me cargan los sicólgoos. No sé a que viene eso. A que me cargan los médicos también y mañana temprano tengo que ir.
Pero ya estamos desvariando. En resumen, cuando el mundo es chico, y el mundo 2.0 aún más, se hace necesario saber cuando partir. Y dejarlas partir.




No siempre es necesario dejar partir. Efectivamente hay cosas que terminan mal y por lo tanto no hay manera de entablar nada. Pero hay veces en que son tantas las cosas vividas con el otro, que la amistad no es un mal paso, pero requiere de mucho amor y confianza. Ahora, si son pelotudos como mi ex, de verdad es que no vale la pena nada y aunque al mandarlo a la mierda parece como que todavía me interesa es súper necesario y liberador.