Como productor, siempre hay que tener un plan B. Cover sets, gente de respaldo, es una cosa que he aprendido desde que me inicié en este oficio. Pero hoy nos dimos cuenta con Nico, en una muy interesante reunión, de que llevar a cabo el proyecto que nos propusimos es en este momento imposible. Aunque en realidad el balde de agua fría se veía venir, la realización del guión técnico solo evidenció que la cantidad de escenas es algo inmanejable en una miseria de producción de 7 días como la que la Escuela de Cine propone. Así que luego de la reunión nos sentamos con Nico en un asqueroso Burger King de Irarrázaval a ver qué hacíamos, alguien tenía que decirlo: este proyecto se aplaza. Se termina con el guión técnico, se termina lo de arte, pero se procede a otra cosa para la titulación de la escuela. Y empezamos a conversar, para ver con qué reemplazamos nuestro proyecto de título, y la solución fue bastante interesante: un corto en 35mm que revele ciertos personajes de la película pero que sea autoconcluyente. Que permita mostrar el arte y la foto de la película y la manera en que pensamos realizarlo, incluyendo animaciones, cosa de presentarlo en un futuro a quienes puedan interesarse en el proyecto.
Es una buena salida. Un problema aparente sin solución, desmotivante a todas luces pero solucionado en 15 minutos entre conos de helados y Sprite Zero. Probablemente la bebida más mala del mercado.
Así que en eso estamos.
Y en otra cosa, claro. Dando pasos de gigante, porque pronto vamos a empezar a funcionar como empresa, así que ahí nos quiero ver.




Que alguien me corrija si estoy confundido, pero creo que Wes Anderson logró hacer su película de la misma forma, a partir de un corto con la misma temática.
Y P.T. Anderson, cuando chico, hizo un documental falso sobre una estrella porno que sería la semilla de Boogie Nights.
Así que van por buen camino.