Hace un mes más o menos un compañero de curso en la Escuela de Cine, a quien modifiqué su nombre ligeramente, se retiró a solo seis meses de terminar la carrera; tenía sus razones, que me parecieron justificadas, quería dedicarse a otra cosa, o sea le seguía fascinando el cine, pero no hacer cine, una tarea complicada, ardua en este país. Una vez hablábamos en Retaguardia y yo decía “cuando sea millonario haré películas de ciencia ficción”. Andrés Waissbluth se rió y dijo “Raveau, tu nunca serás millonario”.

Personalmente creo que a Mendoza le pareció desagradable el tener, como productor, que andar siempre “pidiendo cosas” y saber que pase lo que pase, no tendrás el dinero suficiente como para, cuando quieras, comprarte por ejemplo la nueva consola, seguir llevando el nivel de vida que llevas como estudiante, y eso lo motivó a estudiar algo que le diera más futuro, o sea ingeniería comercial. Y claro, tenía que meterse a un preuniversitario, para lo cual había que dejar la escuela, porque el tiempo de la PSU iba a chocar con las fechas de rodaje y de preproducción de su proyecto. Como último dato, Mendoza me dijo que le gustaba escribir, pero que se le fue pasando con el tiempo, y el nivel de exigencia de la Escuela, junto a la manera de hacer las cosas tan al lote, terminaron por hastiarlo.

Si me preguntan a mí, Mendoza tuvo las pelotas que a todos los que siempre decimos “ah, me voy a salir de esta Escuela tan penca”, nos faltan para tomar la decisión. Es que cambiarte de carrera en tercer año y medio es una brutalidad, pero no es tan poco común como podría creerse. Coke Madrid, un amigo de la carrera, mencionó que en psicología mucha gente se iba al último momento, y en realidad ese miedo también lo sufrí yo.

Faltaban unos ocho meses para terminar la carrera de Literatura cuando llegué donde mi viejo y le dije “Papá, voy a cambiarme de carrera, a Periodismo”. Mi viejo me miró y me mandó a la mierda. En el caso de Mendoza la única diferencia fue que los viejos deben haberlo apoyado, y con eso sobre la mesa, tomar la decisión debe haber sido más fácil.

Siempre es rudo tener que enfrentarte al mundo. En verano trabajé en producción de cine, y comenté con Mendoza que realmente la Escuela nos preparaba bastante mal en el área de producción, quizás eso influyó un poco. Pero no hay nada tan influyente como entender, que por primera vez en toda tu vida vas a quedar totalmente desprotegido de aquella gran capa protectora que es tu familia. Todos los años de Colegio, todos aquellos años que acabaron y que después uno piensa “bueno, ahora viene la parte en serio, la universidad.. pero resulta que la universidad no es para nada otro mundo, sigues tan protegido como en el colegio, la idea de una “burbuja” que paga tus gastos y a la que tienes “realmente que responder” es la misma que en el colegio.

Hay otros casos, claro, gente que trabaja y estudia para mantenerse, pero no los conozco muy de cerca, para qué estamos con cosas. No es el mío tampoco. Y cuando me bajó ese pánico, se trataba de varias cosas, de “no tener pega”, “no saber qué hacer”, de pronto uno dice “qué mierda hago con una licenciatura en letras”. La romántica idea de una carrera por amor al arte se va al tacho de la basura si tienes que pagar cuentas. Mucha gente que estudia la carrera de cine me da esa impresión, que como son más jóvenes, pueden darse el lujo de estudiar cuatro años de cine y después algo “más serio”; personalmente siempre pensé que ese iba a ser el caso de Mendoza, pero él no quiso esperar y se marchó antes de tener la carrera completa.

Ahora está terminando Junio, quedan efectivamente seis meses de carrera, en lo personal me siento listo para salir, trabajar en una productora me ha dado cierta idea de cómo funcionan las cosas en realidad, y está más que claro que no seguiré estudiando; ya es hora de salir al mundo.

Pero quedan seis meses, a ver cuánta gente más tiene esta misma crisis, y tiene además los cojones y el apoyo -quizás malentendido, de la forma en que lo veo- para dejar tres años y medio de estudios y marcharte a otra cosa mejor.

Cosas del cine. Habrá que ver en qué termina Mendoza. Lo que es yo, conozco a un par de ingenieros que terminaron haciendo cine.

Al revés no sé como funcionará.

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