He conocido muchos bares en mi vida, tengo algunos preferidos y otros a los que seguro no volveré, pero guardo especial cariño por un lugar en especial, que hoy en día es un bar llamado “Queso y Soya”, donde venden pizzas y sushi, pero que antes fue “Fabra’s, pizza bar”, antes de eso “Bar B.Q” y mucho antes simplemente “Freeds”, o como nosotros solíamos llamarlo, “el bar de Frank Zappa”. Hoy en día es un bar elegante, pero años atrás fue un antro donde solíamos pasarlo muy bien, queda frente al Campus Oriente de la Universidad Católica, y cuando lo conocimos, yo estudiaba letras en la Universidad de Chile y tenía los viernes libres, así que cuando lo descubrimos con Jaime, empezamos a ir todos los jueves por la noche. ¿Hora de cierre? Ese concepto no existía en Freeds, cuyo dueño, un tipo igual a Frank Zappa, simplemente nos dejaba quedarnos hasta la hora que se nos diera la gana… porque bueno, éramos casi los únicos comensales. El litro de cerveza Báltica valía $1000, cuando todavía podíamos beber esa cerveza, y bueno… recuerdo que habían jueves que salíamos simplemente al otro día.

A Frank Zappa nunca le importó mucho el asunto legal, de hecho cuando empezamos a notar que volvía a ponerse un bar ahí, les preguntamos a los dueños si sabían qué había pasado con el viejo Frank, y nos contestaron que no, y que si llegábamos a salir algo, que les avisáramos porque lo andaban buscando para pagar cuentas impagas. Parece que la luz y el agua fueron costos que los nuevos dueños tuvieron que afrontar.

Pero no pasemos a ese segundo bar todavía. Frank Zappa era muy permisivo y eso era genial, recuerdo un año cuando Jaime celebró su cumpleaños con una tocata increíble, donde yo no estuve, sólo vi el video donde aparecían llegando los carabineros, que parece que no entendían muy bien qué pasaba ahí dentro. Estaba totalmente lleno, era impresionante. Frank vendía papas fritas, y eran tan deliciosas como asquerosas, recuerdo que un tiempo tuvo también un cocinero… era un gran bar. Daba lo mismo la estética, lo importante era -como corresponde en un bar- beber lo más que se pudiera por el menor precio. Pero su público objetivo nunca llegó, los estudiantes de la Universidad Católica seguían yendo al Pancho’s bar o a “Donde Bahamondes”, por una cosa de costumbre. Además que en ese campus de a poco se fueron yendo las carreras, quedando hoy en día teología y música, según entiendo. Una vez tomamos demasiado y Jaime fue a pedir la cuenta, y le preguntó cuanto era… a ver si nos hacía un descuento, en cuánto nos dejaba todo.

Su respuesta fue: “¿cuánto tienen?”

Frankie se fue y llegaron otros dueños, se llamaban Omar y Carolina, y su bar se llamaba “Bar B.Q”, era un bar que tenía auspicio de una cerveza decente, Heineken, además habían invertido en arreglos y tenían una asociación con la revista Rockaxis, todo parecía bien, aunque era un poco más caro. Recuerdo que un jueves estábamos Víctor y yo bebiendo y nos dieron entradas para la inauguración del viernes, donde habría cerveza gratis. Por supuesto que fuimos, y nos sentamos afuera, un poco lejos de las promotoras. Cuando notamos que la cerveza no llegaba, decidimos pararnos justo afuera de la cocina y empezó a irnos mejor, coleccionábamos vasos de plástico con cerveza, que se iban acumulando unos sobre otros, incluso Omar llegó hasta nosotros y nos dijo que andaba corto de vasos, si podíamos pasarle algunos para lavar. Por supuesto se los dimos.

Había un tipo que vendía “ropa satánica”, pero era muy normal, se llamaba “Holochaos” la tienda, lo se porque Víctor se ganó una polera satánica que debido a que no le cabía, me la regaló y hasta el día de hoy la uso. En fin, nos tomamos toda la cerveza y luego empezaron a venderla, afortunadamente las promotoras no cacharon que pasamos monedas viejas de cien pesos en vez de unas de quinientos… todo esto fue porque se cortó la luz. Qué manera de acordarme de cosas mientras tipeo, como por ejemplo que Víctor quedó tan ebrio que me pedía que lo dejara en la casa a pesar de que estábamos a dos cuadras.

Bar B.Q. siguió adelante, la cerveza costaba $1.500 pero era Heineken y quedaba cerca de la casa, recuerdo una vez que con Jaime fuimos después de haber bebido antes, y apenas podíamos caminar sin rebotar en las paredes. Llegamos y estaban cerrando y poco más que le rogamos a Omar que nos dejara pasar, pero nos dijo “cabros culiaos váyanse a la casa” mejor. Tenia razón.

Otra vez, una noche de jueves, estaba con Víctor sentado tomando unas cervezas, cuando de pronto ponen las rejas, no sabíamos que pasaba… y de pronto llegó el vocalista de Korn. Andaban de gira por Chile y quizás por algún trato con la revista lo llevaron a un bar… claro que no le dijeron que no había nadie salvo nosotros…. la verdad es que si no es por Víctor, yo no hubiera cachado quién era, salvo otro tipo con rasta y actitud agresiva de los muchos que iban al bar.

Recuerdo otra vez que estábamos sentados con Dix y un tipo con barba, de pronto nos dice que él tenía una banda hace años… etc, que se llamaba “Los Morton”. Mierda. Yo estaba en la mesa con el mismísimo Joe Morton. Recapitulemos, en mi infancia, había una banda que cantaba puras webadas, incluyendo la canción de “Juanito de la esquina”, y muchas otras. Debo decir que me encantaban Los Morton. Así que le dije, “Oh, que buena, Joe Morton”. Y el respondió:

-Si, si, pero ya no soy Joe Morton… soy un weón cualquiera.

Y me dieron ganas de webearlo así que empecé a decirle “no… Joe Morton weón… no puedo creerlo, puta madre, te escuchaba hace años”, y empecé a cantar algunas canciones, hasta que Joe se enfadó y se levantó de la mesa.

Pero eso no es nada. Porque después empezaron las pitanzas telefónicas a Omar y la cosa empezó a ponerse realmente fea.

Concluirá

Etiquetas:

Artículos Relacionados

Mosca de bar. Segunda parte.
Criminales. Primera parte.
Ejercicios de confianza.
El Proceso (parte 1 de 3) [Greeneland]
¡Felicidades muchachos! Eso merece una cerveza
FICV: Pingpong.

Deja un comentario

(requerido)

(requerido)




    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.