Plan B.
Isabel me invitó por estos días a unas películas que la UIP está dando en Huérfanos, son funciones sólo para periodistas pero me dijo que no había problema en ir. Ayer fuimos a ver “Atonement“, pero parece que hubo problemas, la sala estaba llena y hubo gente que quedó sentada en el piso, por eso le pregunté hoy en la mañana si es que en realidad no había problema en ir a ver “Gangster Americano” y me dijo que no, porque en rigor ni René Naranjo ni Rita Cox ni varios de los presentes trabajan actualmente en prensa. Pero cuando llegamos, la chica encargada, Pilar, nos preguntó de dónde veníamos. Ella dijo de la Escuela de Cine y yo dije la verdad, que era un invitado y que no tenía nada que ver con el tema. Así que nos conminaron a irnos. Bueno, a mí no más, pero claro, nos fuimos los dos, al Hoyts, a ver “El amor en los tiempos del cólera“, película que resultó más o menos. Isabel estaba molesta, porque claro, cuando la gente de UIP necesita que saquen notas en el diario, les ruegan y suplican, pero cuando no les sirves, te echan. Yo insistí en que estaba ok, que la chica no es como “una amiga” ni nada, ella está haciendo su trabajo y está bien que nos expulse si quedan periodistas reales sentados en el piso, periodistas que dado lo sensibles que son, le pondrán una estrella menos a la peli por haberla visto en el duro suelo. Y le dije que en realidad, para mí, que me echen de partes a estas alturas es casi un orgullo. Ella me miró y me dijo “es que nunca me habían echado de ningún lado”.
Entonces comprendí varias cosas, por ejemplo aquella vez que nos colamos hacia el sector delantero del concierto de Calamaro y me decía “oye estamos cometiendo una ilegalidad” o cuando en el SANFIC no quería colarse a ver Transformers; estaba frente a una chica que jamás había sido expulsada de ningún lado. E inmediatamente recordé la cantidad de veces que me han echado de diferentes lugares, recordé aquellas tardes jugando basketball en el Estadio Nacional, cuando el guardia soltaba a los perros y había que correr, recordé las muchas fiestas de las que me han echado, por ebrio o por simplemente no estar invitado. Recuerdo cuando éramos chicos que entrábamos a fiestas y de inmediato yo me acercaba al teléfono, para hablar con mi amigo Bati que estaba en Australia. U otras veces, en fiestas, “Oye… ¿de donde son ustedes”? La clásica respuesta era algo así como “puta, soy amigo de un loco… que estaba por ahí…” o “soy tu vecino”… pero la solución era siempre nosotros afuera. Me he colado en mil partes a lo largo de mi vida y me han echado de quinientas, todavía no logro entender por qué me colé a Bob Dylan si tenía entradas en la mano, quizás por la adrenalina de empujar un portón entre cinco colados, no sé. He hecho trampa a diestra y siniestra, por lo que esta función de prensa era solo una más para mí, pero no para Isabel. Y entonces tuve que explicarle que cuando te echan de algún lado, por definición, por regla, porque así es el mundo, el plan B siempre va a ser por lo menos unas diez veces mejor. Siempre. Por orgullo, por pica, porque te echaron, lo que hagas ese día, en vez de lo que ibas a hacer, va a ser mucho más entretenido. Nosotros por ejemplo fuimos al cine, comimos donas, granizados, y después a la feria del libro, conseguimos novelas de asimov, comics de mortadelo, y caminamos por el parque. Y bueno, “Ganster Americano” la tienen por lo menos 3 amigos míos en dvd. Si no puedes ir a las funciones de prensa, bueno, bájalas, o pídeselas a tus amigos, etc. O espera que lleguen al cine, también es una opción. Cualquier plan B es bueno cuando el original falla. Desde mirar el atardecer con una botella grande de seven up y una pelota de basket, hasta mirar el amanecer con una botella grande de whisky tirado en una vereda.
Si la vida te da naranjas, puedes incluso tirarlas a alguna ventana y correr.




gallo, acabo de leer esto, siento que te hayas quedado sin asiento, lamentable. Te cuento, eso sí que Naranjo escribe de cine en The Clinic, y yo escribo perfiles y columnas de cine y TV en Magazine de Direct TV, por lo que no puedo sentirme culpable de haberte quitado el puesto.
Suerte, vale?
Bye
Rita