Un fin de semana de esos.
Ando de mal humor estos días, y no es sólo por mi bicicleta robada, hoy es viernes en la noche y aparte del resfriado que perdura, creo que por primera vez en mi vida tengo algo parecido a una “depresión”. Lo pensé cuando mi vieja mencionó hoy a unos vecinos que teníamos cuando yo era chico, “Los Martini”, mencionó que nunca nos llevamos bien y dijo “qué será de ellos, quizás estén casados, quién sabe”. Yo ya tengo 27 años y no parezco ir a ninguna parte; sigo estudiando, nada me motiva salvo escribir, y a pesar de estar rodeado de gente, me siento solo. Puse una película en dvd que me encanta, American Pie 2, es una idiotez, pero hubo un tiempo en el que me preocupaban esas cosas, amigos, fiestas, pasarlo bien, me preocupaba qué pasaría cuando llegara el viernes en la noche y tenía planes interesantes casi siempre. Ahora ni me mueve salir, prefiero un buen libro y una película. Otra película de cabecera, Jerry Maguire. Me gusta ese momento cuando llega la inspiración y Tom Cruise dice “me odiaba a mi mismo. No, en realidad no era eso.. odiaba mi lugar en el mundo.” Yo no se todavía cual es el mío. Pero tengo 27 y soy un maldito anciano, quizás los hermanos Martini estén casados y con trabajos estables y con futuro, en cambio yo ya debería haber empezado mi vida y tengo para un buen rato todavía. ¿Un ejemplo de lo viejo que soy? Llámenme conservador, pero hay cosas que detesto, como la publicidad de productos que claramente no son para niños “Banco Nova” y “Mi primer Claro” son ejemplos de lo asqueroso que puede llegar a ser la publicidad, es incorrecto e inmoral hacer esos productos para niños pero aún así hay alguien que dice “démosle igual”, un hijo de puta que considera que todo vale con tal de vender. El mismo asco que me da ver el logo de cerveza Cristal en las camisetas de los equipos de fútbol, equipos con salarios mínimos que plantean que el alcohol no debería estar en el deporte pero que no tienen más opción o pueden desaparecer. Y por otra parte Bielsa nos sale 6 millones de dólares. El otro día estaba viendo “Quien merece ser millonario” y era desesperante, historias de vida sufridas, pencas, “mi jardinero no puede dejar de trabajar porque su familia queda desamparada….” puta bueno, ayúdala tú. “Mi suegra ha trabajado toda su vida, se levanta a las 5 de la mañana a regar y a trabajar y quiero que se tome un año sabático…” puta… ¿soy yo el que está mal pero quizás no habría que esperar un concurso de tele para aplicar un poquito de solidaridad….?
Soy un viejo, es comprensible el estar solo, muchas veces pienso que es como más cómodo me siento, particularmente hoy viernes en la noche estoy en un estado al que no me gustaría invitar a nadie. Estado de negación. Nunca he podido vivir tranquilo, libre de preocupaciones, sin quejarme por cosas que no me conciernen, no recuerdo una época en la que no protestara futilmente por la misma mierda, sin ser capaz de arreglar nada. Y recuerdo el tema musical de American pie 2, ese que decía algo de dar lo que fuera por estar un día en los zapatos de otro.
Va a ser un fin de semana de esos.




El dolor adopta formas diversas, una punzada, una leve molestia… dolor sin más, el dolor con el que convivimos a diario; pero hay dolores que no podemos ignorar, un dolor tan enorme que borra todo lo demás y hace que el mundo se desvanezca hasta que sólo podamos pensar en cuánto daño hemos hecho.
¿Cómo enfrentarnos al dolor? Depende de nosotros.
El dolor, anestesiarlo, aguantarlo, aceptarlo, ignorarlo, para algunos la mejor manera de enfrentarse a él es seguir viviendo.
El dolor, solo hay que aguantarlo. Esperar a que se vaya por si solo y a que la herida que lo ha causado cicatrice. No hay soluciones ni respuestas sencillas, solo hay que respirar hondo y esperar a que se calme. La mayoría de las veces el dolor puede aliviarse, pero a veces llega cuando menos te lo esperas, te da un golpe bajo y no te deja levantarte. Hay que aprender a aceptar el dolor, porque lo cierto es que nunca te abandona y la vida siempre lo acrecienta.
Besos, abrazos, cariños y dulces…
Ánimo Raveau. Un tío, una vez, enfrentado a un problema muy grande, me dijo: “en realidad, mientras hayan buenas películas, todo bien.”
Vendrán mejores tiempos, no sé bien por qué, pero estoy seguro.