Un final poco digno.
Hace unas semanas compré un par de pantuflas nuevas. Hoy al llegar a mi casa vi que sobre las bolsas de basura del reciclado estaban mis viejas “pantuflas de vagabundo”, enormes, engorrosas, frÃas, mirándome con voz de traidor. Me dio algo. Cosas de la religión shinto. Nada que hacer, eran heladas y las pocas veces que las llevé a la playa, ocupaban la mitad de cualquier bolso. Dinosaurios, seres en extinción. Mirándome y haciéndome sentir culpable. Deben seguir allá afuera. Heladas. Esperando que se las lleve algún cartonero. Esperando un final más digno. Por el momento son parte de las muchas historias tristes que la basura se ha encargado de llevar.





No solo son parte de historias tristes. Un par de veces chanquetie con ellas y la pasé bien, aunque de que eran gigantes, lo eran.