Conclusiones obvias.

16 ene 2006

Suena como un titular político, pero no lo es. Es un cuento que publiqué hace años atrás y que ganó el único aplauso que he tenido en mi pequeño círculo de amigos. No sé en realidad si hayan leído algo más. Ahora que lo pienso recuerdo que nació leyendo sobre la física no-lineal y bueno, fue mi interpretación de eso. ¿Un Huracán en Texas? Jajaja. ¿Y un Oso Polar? Cresta, no sé, mejor léanlo y opinen. En la versión editada no apareció la dedicatoria, que decía “A Julio Cortázar, desde acá abajo”.

Originalmente publicado en Zona de Contacto de “El Mercurio”.
Viernes 3 de Julio de 1998, Nº 372.

Conclusiones Obvias.

El mismo día que Samuel Bravo y Gaby Duarte decidieron casarse, el oso polar del zoológico de Kingstone, Jamaica, sorpresivamente se puso a hablar. Lo primero que dijo, frente a dos niños rusos que no pudieron entenderle ni media palabra, fue que de una vez por todas dejaran de arrojar palitos de helado a su piscina.

Luego se quejó de que en su jaula no hacía frío, que estaba perdiendo peso y que se sentía solo sin una compañera. La reacción del director del recinto, tras entrevistarse personalmente con el oso (que decía llamarse Herman, aunque los niños de Kingston le habían puesto Booba) fue mantener cerrado el zoológico por un mes hasta que se decidiera qué hacer para mejorar la calidad de vida de Herman.

Lo más probable es que la decisión de Samuel y Gaby no haya tenido nada que ver con lo ocurrido en Jamaica, pero como rigurosos investigadores de física no-lineal que eran, al enterarse de lo que había ocurrido en Kingston sospecharon que ambos hechos podrían estar relacionados y decidieron aplazar su boda hasta nuevo aviso. La madre de Gaby nunca entendió por qué no habían viajado a Jamaica de luna de miel, para así no cambiar las fechas, pero mantuvo la promesa de no meterse más en la vida de su hija.

Salieron del aeropuerto de Madrid una noche de lunes, y estuvieron abrazados en sus asientos hasta que se durmieron. Luego despertaron y volvieron a abrazarse. Para ser estudiosos de la física no-lineal, eran bastante diferentes al estereotipo del científico cuadrado y frío. De hecho, se habían conocido en una protesta callejera contra el terrorismo, cuando él lanzó una piedra que a ella le dio en la cabeza, dejándola inconsciente por media hora. Al despertar, Gaby le dijo que él era el hombre de su vida. Samuel opinó más o menos lo mismo y comenzaron a andar. Según la física no-lineal, si una mariposa aletea en Brasil, puede causar un huracán en Texas. A ellos les pareció interesante esta teoría y juntos se dedicaron a investigar este campo.
Gracias a cierta fama adquirida después de aparecer un par de veces en el Discovery Channel, lograron conseguir una entrevista informal con director del zoológico, quien negó cualquier anomalía en su establecimiento, afirmando que debía tratarse de una estupidez inventada por algún demente mexicano. Gaby y Samuel no le creyeron, por lo que decidieron entrar al zoológico por la noche con equipos de grabación.

Eran las dos de la mañana cuando por fin dieron con la piscina de Herman, luego de esquivar un par de guardias y los sensores de movimiento. El oso polar dormía plácidamente sobre el suelo frío, hasta que Gaby le arrojó un pescado que rebotó sobre su lomo. En aquel momento, un barco ballenero sufría una gan explosión mientras navegaba por el pacífico sur. Herman se levantó y al oído le susurró a Samuelque no hablaría mientras no apagaran la cámara. Samuel le dijo a Gaby que lo hicieran y se pusieron a conversar.

-Estoy preocupado por mi futuro -les dijo Herman- me han amenazado de muerte si hablo frente a las cámaras y he visto hombres de negro rondando cerca de las jaulas. Por favor, les pido que sean lo más dicretos posibles.

-Herman… ¿A qué hora y por qué empezaste a hablar el sábado pasado?

-¿A qué hora? No lo sé exactamente… más o menos a las tres -Samuel calculó mentalmente y notó que la hora coincidía con la de su propuesta matrimonial- ¿Por qué? Es difícil de explicar, aunque he pensado bastante en eso. No he llegado a nada, pero tengo una teoría. Verán, tiendo a creer que soy una especie de medio de expresión.

-¿Cómo es eso? -preguntó Samuel.

-No sé muy bien cómo explicarlo, pero es como si algo o alguien quisiera comunicarse o expresar algo, pero le costara demasiado y necesitara un medio, una forma… Ahí entro yo. ¿Cómo? No lo sé.

El silencio que siguió a esta respuesta se vio de pronto interrumpido por las voces de los guardias, que se acercaban corriendo al lugar. Samuel y Gaby apenas pudieron despedirse del oso y escaparon por la salida oeste, donde esperaron que amaneciera para caminar por la ciudad y volver al hotel. Después de dos noches, notaron que alguien los estaba siguiendo. Incluso pensaron que habían intervenido su línea telefónica, por lo que decidieron regresar esa misma noche a España, dejando la cámara de video y la grabadora en la habitación del hotel, para ver si así los dejaban en paz.

-Por fin volvemos a España, mi amor… a casarnos -dijo Gaby a la una de la mañana, mientras el avión despegaba.

Samuel respiró hondo, pasó su mano por su boca, luego por su mentón, y posándola otra vez sobre la boca de Gaby respondió:

-Mi amor, necesito decirte algo.

-¿Qué ocurre?

-Yo… es decir nosotros… creo que deberíamos… no-casarnos.

-¿Que… no nos casemos? ¡Samuel, por Dios! ¡Ibamos a casarnos en tres días!

-Gaby, mi amor… El oso… Herman me abrió los ojos. Yo necesitaba expresarme, estaba desesperado, no sabía qué hacer… Por eso el oso habl, yo lo provoqué. Herman es mi medio de expresión… ¿No lo ves? ¡Tenemos un caso de física no-lineal!

-¡A la mierda con tu física no-lineal! ¡Nos íbamos a casar!

-Gaby… al fin tenemos un caso y me tratas así… No. Tú no me comprendes.

-Voy a cambiarme de asiento.

Samuel corrió por el pasillo detrás de Gaby, que se detuvo frente a un asiento vacío y volvió la cabeza lentamente.

-Nunca más vuelvas a hablarme.

Samuel volvió a su asiento cabizbajo, y aunque pensó en volver donde Gaby, creyó que lo mejor era esperar a que llegaran a Madrid para intentarlo de nuevo. Pero Gaby no subió al avión luego de la escala en Londres. Le escribió a su madre explicándole todo lo sucecido y diciendo que que no volvería a nunca más a España. “Voy a comenzar otra vida, lejos de la física y de gente como Samuel”, decía el último párrafo.

Mientras despachaba la carta en el correo, una plaga de anguilas eléctricas invadía la costa occidental de Australia y un par de lágrimas le amenazaban el maquillaje. En Noruega, Bugs Bunny era censurado definitivamente por besar a sus enemigos todos los capítulos, al tiempo que Samuel conseguía trabajo como profesor universitario en Estados Unidos.

Lo que ninguno de los dos supo fue que la noche que dejaron Jamaica, a la una de la mañana seis minutos, el oso polar del zoológico de Kingston guardó silencio y nunca más volvió a decir una palabra.

Alumno de 4to medio, Cristián y sus “casi 18 años” se aprontan a rendir la PAA, con los ojos puestos en la carrera de Literatura. Donde no los ha puesto mucho es los partidos del mundial de Francia, evento que, según confiesa, no lo conmueve mucho.

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No sé para qué incluí ese párrafo final, que aparece en aquel cuento, en el papel. Creo que me bajó algo de nostalgia colegial, algo de nostalgia universitaria, y algo de fe en que las cosas pueden pasar si uno pone los ojos en ellas. Nos vemos.

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