Conclusiones obvias.
Suena como un titular polÃtico, pero no lo es. Es un cuento que publiqué hace años atrás y que ganó el único aplauso que he tenido en mi pequeño cÃrculo de amigos. No sé en realidad si hayan leÃdo algo más. Ahora que lo pienso recuerdo que nació leyendo sobre la fÃsica no-lineal y bueno, fue mi interpretación de eso. ¿Un Huracán en Texas? Jajaja. ¿Y un Oso Polar? Cresta, no sé, mejor léanlo y opinen. En la versión editada no apareció la dedicatoria, que decÃa “A Julio Cortázar, desde acá abajo”.
Originalmente publicado en Zona de Contacto de “El Mercurio”.
Viernes 3 de Julio de 1998, Nº 372.
Conclusiones Obvias.
El mismo dÃa que Samuel Bravo y Gaby Duarte decidieron casarse, el oso polar del zoológico de Kingstone, Jamaica, sorpresivamente se puso a hablar. Lo primero que dijo, frente a dos niños rusos que no pudieron entenderle ni media palabra, fue que de una vez por todas dejaran de arrojar palitos de helado a su piscina.
Luego se quejó de que en su jaula no hacÃa frÃo, que estaba perdiendo peso y que se sentÃa solo sin una compañera. La reacción del director del recinto, tras entrevistarse personalmente con el oso (que decÃa llamarse Herman, aunque los niños de Kingston le habÃan puesto Booba) fue mantener cerrado el zoológico por un mes hasta que se decidiera qué hacer para mejorar la calidad de vida de Herman.
Lo más probable es que la decisión de Samuel y Gaby no haya tenido nada que ver con lo ocurrido en Jamaica, pero como rigurosos investigadores de fÃsica no-lineal que eran, al enterarse de lo que habÃa ocurrido en Kingston sospecharon que ambos hechos podrÃan estar relacionados y decidieron aplazar su boda hasta nuevo aviso. La madre de Gaby nunca entendió por qué no habÃan viajado a Jamaica de luna de miel, para asà no cambiar las fechas, pero mantuvo la promesa de no meterse más en la vida de su hija.
Salieron del aeropuerto de Madrid una noche de lunes, y estuvieron abrazados en sus asientos hasta que se durmieron. Luego despertaron y volvieron a abrazarse. Para ser estudiosos de la fÃsica no-lineal, eran bastante diferentes al estereotipo del cientÃfico cuadrado y frÃo. De hecho, se habÃan conocido en una protesta callejera contra el terrorismo, cuando él lanzó una piedra que a ella le dio en la cabeza, dejándola inconsciente por media hora. Al despertar, Gaby le dijo que él era el hombre de su vida. Samuel opinó más o menos lo mismo y comenzaron a andar. Según la fÃsica no-lineal, si una mariposa aletea en Brasil, puede causar un huracán en Texas. A ellos les pareció interesante esta teorÃa y juntos se dedicaron a investigar este campo.
Gracias a cierta fama adquirida después de aparecer un par de veces en el Discovery Channel, lograron conseguir una entrevista informal con director del zoológico, quien negó cualquier anomalÃa en su establecimiento, afirmando que debÃa tratarse de una estupidez inventada por algún demente mexicano. Gaby y Samuel no le creyeron, por lo que decidieron entrar al zoológico por la noche con equipos de grabación.
Eran las dos de la mañana cuando por fin dieron con la piscina de Herman, luego de esquivar un par de guardias y los sensores de movimiento. El oso polar dormÃa plácidamente sobre el suelo frÃo, hasta que Gaby le arrojó un pescado que rebotó sobre su lomo. En aquel momento, un barco ballenero sufrÃa una gan explosión mientras navegaba por el pacÃfico sur. Herman se levantó y al oÃdo le susurró a Samuelque no hablarÃa mientras no apagaran la cámara. Samuel le dijo a Gaby que lo hicieran y se pusieron a conversar.
-Estoy preocupado por mi futuro -les dijo Herman- me han amenazado de muerte si hablo frente a las cámaras y he visto hombres de negro rondando cerca de las jaulas. Por favor, les pido que sean lo más dicretos posibles.
-Herman… ¿A qué hora y por qué empezaste a hablar el sábado pasado?
-¿A qué hora? No lo sé exactamente… más o menos a las tres -Samuel calculó mentalmente y notó que la hora coincidÃa con la de su propuesta matrimonial- ¿Por qué? Es difÃcil de explicar, aunque he pensado bastante en eso. No he llegado a nada, pero tengo una teorÃa. Verán, tiendo a creer que soy una especie de medio de expresión.
-¿Cómo es eso? -preguntó Samuel.
-No sé muy bien cómo explicarlo, pero es como si algo o alguien quisiera comunicarse o expresar algo, pero le costara demasiado y necesitara un medio, una forma… Ahà entro yo. ¿Cómo? No lo sé.
El silencio que siguió a esta respuesta se vio de pronto interrumpido por las voces de los guardias, que se acercaban corriendo al lugar. Samuel y Gaby apenas pudieron despedirse del oso y escaparon por la salida oeste, donde esperaron que amaneciera para caminar por la ciudad y volver al hotel. Después de dos noches, notaron que alguien los estaba siguiendo. Incluso pensaron que habÃan intervenido su lÃnea telefónica, por lo que decidieron regresar esa misma noche a España, dejando la cámara de video y la grabadora en la habitación del hotel, para ver si asà los dejaban en paz.
-Por fin volvemos a España, mi amor… a casarnos -dijo Gaby a la una de la mañana, mientras el avión despegaba.
Samuel respiró hondo, pasó su mano por su boca, luego por su mentón, y posándola otra vez sobre la boca de Gaby respondió:
-Mi amor, necesito decirte algo.
-¿Qué ocurre?
-Yo… es decir nosotros… creo que deberÃamos… no-casarnos.
-¿Que… no nos casemos? ¡Samuel, por Dios! ¡Ibamos a casarnos en tres dÃas!
-Gaby, mi amor… El oso… Herman me abrió los ojos. Yo necesitaba expresarme, estaba desesperado, no sabÃa qué hacer… Por eso el oso habl, yo lo provoqué. Herman es mi medio de expresión… ¿No lo ves? ¡Tenemos un caso de fÃsica no-lineal!
-¡A la mierda con tu fÃsica no-lineal! ¡Nos Ãbamos a casar!
-Gaby… al fin tenemos un caso y me tratas asÃ… No. Tú no me comprendes.
-Voy a cambiarme de asiento.
Samuel corrió por el pasillo detrás de Gaby, que se detuvo frente a un asiento vacÃo y volvió la cabeza lentamente.
-Nunca más vuelvas a hablarme.
Samuel volvió a su asiento cabizbajo, y aunque pensó en volver donde Gaby, creyó que lo mejor era esperar a que llegaran a Madrid para intentarlo de nuevo. Pero Gaby no subió al avión luego de la escala en Londres. Le escribió a su madre explicándole todo lo sucecido y diciendo que que no volverÃa a nunca más a España. “Voy a comenzar otra vida, lejos de la fÃsica y de gente como Samuel”, decÃa el último párrafo.
Mientras despachaba la carta en el correo, una plaga de anguilas eléctricas invadÃa la costa occidental de Australia y un par de lágrimas le amenazaban el maquillaje. En Noruega, Bugs Bunny era censurado definitivamente por besar a sus enemigos todos los capÃtulos, al tiempo que Samuel conseguÃa trabajo como profesor universitario en Estados Unidos.
Lo que ninguno de los dos supo fue que la noche que dejaron Jamaica, a la una de la mañana seis minutos, el oso polar del zoológico de Kingston guardó silencio y nunca más volvió a decir una palabra.
Alumno de 4to medio, Cristián y sus “casi 18 años” se aprontan a rendir la PAA, con los ojos puestos en la carrera de Literatura. Donde no los ha puesto mucho es los partidos del mundial de Francia, evento que, según confiesa, no lo conmueve mucho.
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No sé para qué incluà ese párrafo final, que aparece en aquel cuento, en el papel. Creo que me bajó algo de nostalgia colegial, algo de nostalgia universitaria, y algo de fe en que las cosas pueden pasar si uno pone los ojos en ellas. Nos vemos.



