Las miradas esas [Greeneland]
Domingo. Más rato juega Bielsa contra Uruguay y el club del asado celebra tan magno evento con lo mejor que sabe hacer: un asado. Estos últimos han sido días poco agitados aunque el plan decía algo diferente; pero tristemente la película de la Escuela, “El Manto” se atrasa hasta marzo por un lote de razones -aunque los rumores en la Escuela dicen que soy el culpable- por lo que me tomé dos días para descansar de la locura y empezar a planificar el rodaje de “La Comiquería”, que va bastante más avanzado que “El Manto”, el jueves tuvimos lectura de guión con el trío protagónico -ya lo conocerán- y ayer terminamos el plan de rodaje. Estamos a un poco más de un mes de inicio de rodaje. Y ayer cumplí dos meses con Isabel. Hace tiempo que no tenía nada que celebrar. En fin, les dejo una columna de hace un par de años, cuando las cosas no iban para nada bien. De hecho recuerdo como si fuera ayer esa tarde de cervezas con Jaime en el intercomunal. En esa época éramos dos patanes solteros sin ningún prospecto que perdían el tiempo tranquilamente. Un poco de eso se echa de menos de vez en cuando.
Originalmente publicado el 2 de Noviembre de 2005 en TábanoTv.
Acabo de ver Harry Potter y el prisionero de Azkabam y es una porquería. Peor que eso, no tiene nada que ver con esta columna, que quería escribir hace unos días pero que el trajín de fin de semana largo impidió. En fin, todo parte siempre los fines de semana, y cuando se alargan, es peor. Por una parte ya es noviembre, época de sentirse solo y de salir a buscar chicas. Por otra, y era un punto de discusión el otro día mientras avanzábamos con mutaito hacia Providencia, este es el momento donde las minas empiezan a salir con menos ropa a la calle, y bueno, es bastante triste. ¿A que iba?
Bueno, a varias cosas. Principalmente al sábado en la noche, a un carrete en la casa de un compañero de curso, donde no conocía a nadie. Andaba con un par de amigos y de pronto escuchamos un ruido; era el show de dos pelotudos agarrándose a mocha. Rodaron cerca de nosotros mientras yo bebía de la botella de cerveza. Se estaban peleando porque uno de ellos había mirado a la polola del otro; perdón, peor que eso: había bailado con ella. Entonces las inyecciones de testosterona habían actuado como whisky malo y listo, al piso. Mientras se arreglaba el entuerto, mutaito y yo hablamos con una chica, echamos un par de bromas sobre las peleas, y ella se rió bastante. Pero claro, el ambiente no estaba como para echar bromas. El problema fue que detrás de esa chica, había otra, con la cual llevábamos miradas hace rato. Entonces, de pronto, se aferró al brazo de su novio y se fueron a bailar.
¿Han notado cuanto hacen las mujeres eso? Creo haber hablado de este tema antes, porque se está volviendo algo recurrente. Las pocas veces que uno toma el valor para ir a hablar, de pronto se aferran como náufragos al pololo. ¿Damos miedo? ¿Es una especie de menage-a-trois culposamente imaginario? Creo que no. Es “La mirada”, como la hemos denominado. “Hemos”, digo, porque no soy el único que ha sufrido de este fenómeno. Supongo que a los dos lados, porque cuando estás con tu mina debe pasarte lo contrario solo que no te das cuenta.
Pero hay otra versión de “La mirada”. Sábado en la tarde, parque intercomunal, sección ultra familiar. Un amigo bebía cervezas (Si, ok, parece que es lo único que sabemos hacer) y de pronto un tipo con tres hijos le dio “La mirada”. Pero no a él, sino a la cerveza. Algo así como “te cambio mi porquería de vida por la tuya”. Quién sabe.
“Las miradas”… todo un tema. Quiero terminar con una porquería de analogía: las relaciones de pareja son mágicas. Como Harry Potter. Que porquería. No, en realidad dicen que los ojos son las ventanas del alma, y aterrizando el tema, se ha descubierto que es la única unión física del cerebro con el exterior. Quizás el tema es que los dos cerebros se junten, y bueno, hay gente que cree que esto es magia, gente que cree que es algo más racional, y gente a la que le gusta Harry Potter. Hay de todo en el supermercado de Dios.
Nos vemos.



