Una noche cualquiera [Greeneland]
Abril. Esta semana es semana santa, ya no importa tanto como otros años, especialmente en el colegio, cuando aquellos días eran de relajo absoluto, de buscar huevos de chocolate… ahora ya no, hay días libres entremedio, y es otro fin de semana que no sé cómo será para estas generaciones. Apenas recordaba esta columna, que escribí claramente enfadado contra el mundo, lo cual es… comprensible. Es un estado natural. En fin, otro mes, un poco más frío, con la garganta algo apretada… el resfrío a flor de piel. Nos vemos por ahí.
Originalmente publicado el 7 de Septiembre de 2005
Sábado en la noche y estoy con mutaito en una fiesta, mirando mujeres cuyos pololos odiarían ver las escenas que en aquel momento nosotros presenciamos. ¿En qué mierda piensan las mujeres cuando sus novios se van a dos metros de ellas? Mirar, pasar, tirar cagados, en fin, realmente, y repito la pregunta de la columna “Yo Opino”: ¿Qué cresta quieren que hagamos? ¿Se puede entretener a una mujer cada día? Yo soy muy fome, pero aún así, si fuera el tipo más bacán del puto mundo, creo que no me alcanzaría, que sin duda me terminarían diciendo que “siempre hacemos lo mismo” y que “necesito un cambio” y etc etc. En fin.
Sigue la noche y en el camino surge una teoría interesante. El mundo es un lugar para vivir de a uno. De a uno o de a grupos, pero no de a parejas. Es solo cosa de ver los deportes, el arte, la ciencia; las manifestaciones humanas, son personalizadas. Gente que hace cosas. O grupos de gente que tienen logros. A no ser que sean una pareja como los Curie y mueran de radioactividad antes del divorcio. Pero en general, pintores, escritores, escultores, o si no, cineastas, deportistas, arqueólogos, busquen lo que sea. Las parejas solo son productivas… para las relaciones de pareja.
Pero vamos un poco más allá. Un amigo me comentaba que le daba miedo empezar a pololear con una mina porque su rendimiento -trabajolía- dismunuía mucho, que se sentía cien por ciento útil estando solo. De acuerdo, una pareja no es un barbitúrico, pero los efectos pueden parecerse; no vayan a manejar maquinaria pesada si quieren regalonear.
Hacía frío esa noche de sábado, y cuando no calzas en algún lugar, en este caso una fiesta de gente cool, se siente más frío de lo normal. Pero siempre están los futbolistas jugando surf y las chica de Kem Piña con una iguana en la cabeza que está tomando de su bebida. Y comida rápida para terminar un fin de semana.
Las relaciones son como el siguiente aviso de Kem Piña:

Una persona con cualquier cosa en la cabeza, que le quita lo que tiene en las manos, en un lugar que debería ser el paraíso pero que sin lugar a dudas es un asqueroso estudio con un par de plantas.
Seguro que al salir del estudio hay una vida llena de problemas afuera.



