El otro día y acusándome de tonto grave, cosa que no creo ser, me preguntaban por qué sentía yo que las grandes compañías le venden a la gente la idea de que todo lo natural es malo. A propósito de mi artículo sobre el agua mineral, donde claro, te fabrican la idea de que el agua de la llave no te hace bien. Si fuera por las empresas, la verdad es que pondrían un durazno en un envase de plástico y sólo entonces vendría a ser bueno, un durazno natural y fresco.
Miren ese comercial de Nestlé.

Gracioso, liviano, simple. Y fíjense en el texto:
Ya que llegaste hasta acá, déjame instruírte, en tu búsqueda por lo natural. Conectémonos con la naturaleza tomando un té verde.
Vamos por parte, el occidental busca sabiduría pero llegado el momento, cuando le ofrecen un té verde natural -realmente natural- pone una cara de asco terrible, como diciendo ¿cómo yo voy a tomar eso? El joven occidental entonces engaña, hace tonto al maestro oriental. Y eso que busca lo natural, o sea, claramente un líquido embotellado con olor y sabor a té verde, es mejor que un té verde.
Básicamente es decir, “nuestra cultura pisotea a la suya. Un joven inculto de nuestra cultura engaña a un maestro de los suyos con un truco de niños chicos”. El occidental acaba de demostrar su inteligencia al no tomar de una tetera de hierro. Porque él toma cosas procesadas, envasadas. Es inteligente.
Ok, es un comercial simpático, chistocillo, pero los publicistas no son idiotas, saben lo que hacen. Y mucha gente es idiota, o sea por favor, ¿cuántos de ustedes no comprarían jamás té verde en caja de cartón y envasado en papel para tomar once, pero se sienten felices y cercanos a una idea de lo natural, al comprar un Nestea? Y para más, en envase de plástico. Y caen como moscas.
Hay que empezar a mirar dos veces la tele.
Gracias a Chilebroadcast por grabar y subir la tanda de comerciales y a JP por avisarme… no saben la de vueltas que me dí buscando el comercial




sipo, así es la wea, nuestra cultura la lleva y todas las demás valen callampa, al menos eso aprendí en el colegio,¿ porque podría interesarme saber cómo vive o que piensa un chino de mierda? si en vez de aprender de los demás, mejor me los cago o de frentón les implanto a cualquier precio “mi cultura” de lo desechable, las cosas para que sean buenas real y efectivamente tienen que ser sustentables o en el peor de los casos de muy bajo impacto, ya sabrán cual es el caso de Santiago, pero por sobre todo, de la retorcida mentalidad de los santiaguinos.
Tengo la teoría de que en la medida de que más te alejas de la ciudad, menos necesitas los elementos que la rigen, es decir ándate a una isla cerca de Chiloé, 20 lucas ahí te sirven para prender fuego, la tele es para ver las noticias conectada a una batería, no para divertirse, y asi te das cuenta que puedes prescindir de 900 cosas que acá en Santiago son “imprescindibles”.