Thermos: yo la llevo.
Cuando yo era chico me mandaban comida al colegio, quizás como en esos años no se habÃa masificado el horno de microondas, la única opción para que el plato llegara caliente era ponerlo en un Thermo y una vez llegada la hora de almuerzo, mirar con pena como tus compañeros compraban papas fritas con hamburguesas y uno sacaba su charquicán de ese cilindro mágico y procedÃa a cucharearlo, medio frÃo, medio asqueroso.
Hoy siempre llevo comida al trabajo, por una razón muy simple: me dan un asco atroz esos locales con menús de tres lucas, donde llega un pollo pálido, triste, un pebre que lleva semanas en el refrigerador, un pan que ha visto pasar dÃas mejores y un arroz todo pegado. He visto tanto CSI que cuando detecto un cabello negro en mi repollo mi mente hace un zoom y lo veo magnificado por mil. Soy delicado de estómago y la mejor solución es llevar almuerzo. Por supuesto que también es más barato, pero no es tanto lo que ahorras. Es como pedalear al trabajo o a donde estudias, es poca plata ahorrada pero los beneficios adicionales son lo importante.
Me imagino la reunión de publicistas para la campaña de Thermos: “Ya, hay que lograr que lo más nerd y perdedor del universo sea ahora algo cool, que llevar colación de la casa tenga onda“.
No es tarea fácil pero por suerte nuestros publicistas son geniales: contratamos a los tipos de la teleserie “escolar” de Canal 13, sÃ, a esos que tienen veintitantos años pero que igual hacen de escolares, al tipo ese que para la sesión de fotos hay que tenerle una afeitadora porque a las diez de la mañana ya va a parecer Engels y claro, a su pareja televisiva. Creo necesario aclarar algo, es obvio que para nosotros, los adultos, ver a gente mayor haciendo de colegiales es una tontera, pero para los escolares es precisamente la gracia, ya que son esos rasgos definidos, esa personalidad avasalladora, esa capacidad de diálogos inteligentes sin necesidad de que las respuestas se te ocurran al dÃa siguiente, lo que ellos quieren ser.
Simple y sencillo. Contratamos a esos tipos rebeldes e inventamos una frase cool: “yo la llevo”. Si, la comida al colegio. Yo la llevo. Algunas frases más: “Como + sano”, “Ahorro dinero y energÃa” (esto es curioso, ¿por qué “energÃa”? ¿Tan cansador es hacer la fila del casino?) y una tercera: “Es + entretenido”. Pero lo mejor es la frase final: Uno para cada comida. Total, hay que vender estas mierdas, si de eso se trata. Yo no vi la teleserie, pero quizás hubo escenas donde los protagonistas de Corazón Rebelde comÃan de sus Thermos y después se iban a casa pateando las mochilas o quizás los usaban para jugar fútbol, cosa que se rompieran y hubiera que comprar otros.
-Mijito, ¿Y su thermo?
-Lo boté a la basura mamá.
-Ay, tan rebelde que me salio.
Un desastre publicitario más, quizás haya que ir anotándolos para, a fin de año, hacer los premios nacionales a las peores campañas. ¿Existirá algo asà en Chile? Si alguien sabe, que me avise por favor.





Quiza lo de ahorrar energÃa se referia a los que calientan la comida en microondas, al usar el termo no se gasta enerÃa electrica.
O quiza no.
Saludos,
Quizás más adelante hasta sea cool llevar comida en un taper (son feos, pero no cabe duda que también muy útiles).
Saludos,