No me gusta mucho Facebook. Intento mantener las pocas relaciones que tengo en un plano más personal que virtual, y al mismo tiempo no me gusta presumir de más amigos de los que realmente tengo. Pero algo le reconozco a esa página, principalmente el hecho de que todos están ahí. Por eso es tan usado como plataforma comercial.
El viernes pasado hice…. la página de este blog en Facebook, y ya hay 10 personas que afirman que les gusta.
Eso es bastante bueno, porque al igual que ocurre con Google Social Bar (esa barra que ven abajo), donde uno se puede además suscribir a las entradas vía Google Reader, permite saber quiénes son las personas que leen el blog. No es sólo el gráfico con cuántos entran, sino con quienes.
Ejercicios de ego, al fin y al cabo, porque no es como que vaya a lanzar una agresiva campaña publicitaria para captar más lectores, o inscribirme en los Premios Waw, para ganar el reconocimiento de alguna universidad privada.
Porque creo fervientemente, y es el espíritu que mueve esta bitácora, que no se trata de ser influyente, sino de estar feliz con lo que uno hace. De sentirse satisfecho con el contenido propio, con las fotos sacadas por uno mismo, con los textos escritos en noches de insomnio.
Con ser una voz en el desierto en vez de una antena repetidora.
Así que ya sabe, este blog está en Facebook, para saber no sólo cuánta gente lo visita, sino a quienes les gusta. Lástima no poder saber cuántos lo detestan. Aunque si hacemos un cálculo rápido, ayer visitaron esta página 600 personas, y dos presionaron “Me gusta”. La conclusión es simple: vamos por el buen camino.
Otros cambios pequeños: quité Twitter de ahí arriba y puse una pequeña introducción sobre mí. Moví las actualizaciones de Twitter a una de las barras laterales, un poco más abajo. El resto sigue igual.
Cómo pasa el tiempo.
Hace cuatro años, el 30 de diciembre de 2005, estaba sentado frente a mi viejo y enorme computador, que ocupaba un gran espacio dentro de mi pieza, en un mueble que juntaba la torre, teclado, mouse y una pantalla de 14 pulgadas. Hoy en esa pared hay un rack con una tele -donde en estos momentos sale Pamela Anderson en Canal 13- y yo escribo estas líneas echado en mi cama con el laptop encima.
Una mezcla de cosas, porque ahora que lo pienso mi primera revista “porno” fue una edición de Playboy con fotos de Pamela Anderson. Alguna mañana de mi adolescencia la debo haber dejado bajo mi cama y la encontré sobre ella al volver del colegio. Era una señal de las fuerzas imperiales de mi casa: “lo sabemos”.
Pero estoy divagando. Este blog cumple cuatro años y como he dicho otras veces, pasó de ser un mini sitio a un blog visitado todos los días por más o menos 400 personas, lo que tarde o temprano llama a una reorganización. Hace meses vengo con la idea de que si eres un visitante que llega por primera vez, puedes perderte con facilidad en estas “páginas”, y no entender demasiado. Así, instalé el botón “Salta” en el menú superior, con el que puedes ir a cualquier entrada al azar. También dejé como “privadas” muchas entradas que sólo me importaban a mí o que eran demasiado personales.
Pero no era suficiente, ya que las etiquetas no explicaban bien cada tema, por lo que decidí organizar las más de 700 entradas en categorías y a su vez, subdividir esas categorías en etiquetas.
Así por ejemplo, antes “Bicicletas” era toda una etiqueta; hoy es una categoría en la que puedes encontrar las etiquetas de “Ciclovías” o “Cicloturismo”, de la misma forma, mi enorme colección de fotos curiosas era una gran etiqueta llamada “Instantáneas”, que hoy es una categoría que se divide en “Postales” (fotos curiosas de ciudades o lugares) y “Carteles”. Pasa lo mismo con otros temas que se repiten harto en este blog: “Política” y “Publicidad” son categorías, tal como “Televisión”, “Cine”, y demases.
No está listo del todo, claro, me falta un tiempo para tenerlo listo. Cuando eso pase, este texto quedará, como todos los textos de otros aniversarios, en la sección “El universo”.
Por supuesto que cualquier sugerencia, ya sea de visitantes antiguos como de quienes caen por primera vez acá, es bienvenida, miren que uno pierde la perspectiva con los años y con tanto artículo.
El otro día conversaba con un amigo sobre cómo la internet en Chile tiene los mismos problemas que Chile en general; una amistocracia enfermiza sumada a esta preocupante sensación de que no son los mejores quienes están en los puestos de importancia. “Eventos sociales” como cuando un grupo de hackers botó Betazeta porque eran “arrogantes” y poco más que los habían desafiado, ilustra el nivel de infantilismo al que llega la cosa por estos lados.
Hace unas semanas iba en el auto con mi vieja, teníamos puesta la radio Futuro en la mañana y dieron el comercial de los “nativos digitales” de Movistar, la excusa perfecta para estar conectado en todas partes. Mi vieja, quien es del tipo de persona que cree que la publicidad transmite mensajes serios y abre espacios a la reflexión, me preguntó entonces si yo me consideraba un “nativo digital”.
Yo, que creo que la publicidad es una mierda que sólo sirve para vender descaradamente cualquier cosa a cualquier costo, le contesté que no, que por supuesto que no. A pesar de que descubrí con gusto internet cuando ésta recién empezaba, creo que la forma en que el mundo ha asimilado sus ventajas es… incorrecta. Por decir algo.
Recuerdo que hace un tiempo fui al campeonato de Sudoku que organizó Sudochi, el tipo que ganó era un gordo inmenso que seguramente va a morir en un par de años a menos que haga otra cosa menos sedentaria que resolver sudokus. Es lo mismo que pasa con nuestros nativos digitales, están tan cerrados en su propia burbuja que creen que para el congreso debería ser más importante el ancho de banda que el ancho de las viviendas sociales, que piensan que el problema de las educación se soluciona entregándo un laptop por niño en vez de mejorando la pedagogía y los salarios a los profesores. Que creen que sus candidatos a la presidencia realmente escriben en Twitter.
Y al final Internet sirve para trabajar de manera más efectiva, perder menos el tiempo y así uno estar con la gente que quiere. Y sin embargo ahí está la gente, llegando de sus trabajos a ver la actividad en sus vidas detrás de la pantalla. Si antes te sentías solo, ahora puedes sentirte acompañado junto a montón de gente que también está sola. Internet tiene la misma lógica de los gadgets, la gente los prefiere porque siempre les van a encontrar la razón, tus juguetes tecnológicos no discuten tus gustos, te alientan a ensimismarte aún más. En lo personal tengo una regla sobre leer, me fascina sumergirme en las páginas de los libros pero siempre prefiero conversar, o estar con alguien, antes que leer. Vale lo mismo para la música, la tele, el pc, todo. ¿Cuánta gente conocen que mientras habla con ustedes gira la rueda del Ipod, que se deja un audífono puesto, que intenta seguir una conversación mientras chatea con alguien por messenger, que no le pone pausa a una película mientras la ve para seguir el hilo de lo que le dicen? » Leer el resto de esta entrada..
Cuando tienes un blog hay pocas cosas tan satisfactorias como recibir feedback; comentarios de gente que no conoces, que en sus casas o trabajos llegaron por algún motivo a tu página personal, leyeron, disfrutaron o te odiaron, y pensaron que sería bueno dejar algo tan simple como un comentario. De cierta forma es lo que mantiene vivo muchos blogs, conozco gente que se desanima precisamente porque no reciben opiniones. Es como estar hablando totalmente sólo en el universo.
Pero a veces resulta complicado seguir una conversación cuando alguien, después de ocho comentarios, responde a la primera persona que comentó y lo que debería ser una charla lógica se vuelve un “chateo” donde nadie escucha al otro.
Tenía este viejo anhelo -me costó más de lo usual- y por fin, como siempre con la ayuda de mi amigo Jorge logramos que el blog tenga ahora el sistema de comentarios de WordPress 2.7, esto en la práctica significa que puedes responder un comentario en particular en vez de opinar simplemente hacia abajo. Esperemos que esto ayude un poco a las conversaciones y todos puedan expresarse de manera más ordenada.
Descubrí el blog de Microsiervos hace un par de años, durante una gripe que me mantuvo cinco días en cama, y me pasé horas en esa página leyendo artículos con un botón ¡Salta! que tienen en su menú. Ayer inauguré mi propio botón para mostrar entradas al azar, gracias al script de Javi Moya y a la ayuda de Blobo. Me han llegado varios comentarios de personas que descubren este no tan pequeño blog -ya van casi 650 entradas- y me avisan que se quedaron horas pegados revisando artículos. Espero que con ese botón sea más fácil perder el tiempo y revivir posteos antiguos, de los más de tres años que llevamos al aire. ¡Nos vemos!





