DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de índole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.

Hay ropa tendida

Día 7. Cascadas.

Despertamos temprano. Tras un rato de siesta salimos, Isabel fue a comprar, yo me puse a escribir y en una pausa noté que en la alforja superior azul el café se había dado vuelta, manchando la cocinilla, el butano, el salamin, etc, etc. Así que hubo que lavar. Después desayunamos té, pan, y galletar Rigochoc, que me encantan. Ahora vamos a ir a comprar detergente y ver los planes para la tarde. Isabel hace rato que me espera, pero la bitácora es prioridad. Sino, corremos el riesgo de olvidar. Cierro por ahora.

Unas tres horas más tarde fuimos a ver el tema del bus a Osorno, pues Sacha no tenía respuesta aún de si venía. Subimos, Isabel ya se estaba yendo cuando pensamos que quizás podríamos comprar un balón de otro tipo pero no era la misma conexión, así que lo cambiamos por un jugo. En todo este trajín perdimos el bus, y mientras yo revisaba el mail, Sacha llamó. Viene mañana a Cascadas así que él traerá el butano, si encuentra. En Osorno tiene que haber. Es cosa de buscar. Dice que va a pasar al Easy, igual le mandamos una foto por celular.

Leyendo a Asimov

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DISCLAIMER: La siguiente es una bitácora de viaje de índole más o menos personal. Si no te interesan estas aventuras, quizás quieras revisar estos consejos prácticos para hacer cicloturismo.

En la foto, un intento con el autodisparador que terminó con una bicicleta en el piso.

Oops!

Día 6.

Petrohué – Cascadas, 7 horas arriba de la bici.

Al final, no pudimos cruzar a Chilcón, los estafadores de mierda cobraban $50.000 pesos por cruzar. Igual era lejos pero nunca para tanto. La única opción era esperar un transporte que viniera de Chilcón o llamar a alguien conocido allá.

En la noche, la lluvia seguía siendo complicada. Los vientos no resistían del todo, y la suma de viento, lluvia e incomodidad fue terrible. No poder ducharse, lavarse los dientes, nada. Yo sentí hambre en un momento pero se me pasó rápido con la compañía de Asimov mientras Isabel dormía. Así, revisaba la carpa cada cierto tiempo, hasta que no pude más de sueño y caí dormido esperando que el día siguiente estuviera lindo. A las 12 de la noche estaba puesta la alarma para chequear de vez en cuando el estado de la carpa, Isabel se despertó, me dio un beso, y dijo “feliz día de los enamorados”. Era 14 de febrero. Luego se dio media vuelta y volvió a dormir.

En mis sueños, amaneció radiante, yo salí y corrí por la arena, gritaba “¡Isabel, ven!”, hasta que desperté. Todavía llovía, los vientos no habían aguantado bien, algunas gotas de lluvia mojaban nuestro techo. Eso era muy malo. Volví a dormir, creo que eran las 8 cuando desperté por primera vez. A las 9 despertó Isabel, aunque había un poco de lluvia el plan era desmontar y salir. Era la única opción real. No soportaríamos otra noche bajo el clima de Petrohué. De a poco fuimos haciendo el lento ritual de desarmar todo, guardar los sacos, las colchonetas, armar las alforjas, ponerlas es un proceso lento, de unas dos horas. Este día tardó más, pues las bicis estaban en el bosque, algo más secas que nosotros. No habíamos cenado ni tomado desayuno, las barras de cereal fueron nuestra compañía.

9:30. Hora de comer. Ya vuelvo.

A la salida de Petrohué compramos pan amasado, Coca Cola y chocolates, los hippies de al lado estaban terminando de secar una manta y se iban, o sea se iban a ir el día del pico, Isabel me dio mi regalo del día de San Valentín: un turrón de maní dos en uno. El mejor regalo que me han hecho en mi vida tras no comer nada desde el día anterior. Fue lo mejor. Partimos lentamente por el camino de tierra, que esta vez fue más fácil. ¿La lección? “Por el camino de tierra siempre es más fácil la segunda vez”.

El mirón

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Cuando era niño, todos los veranos salíamos de vacaciones con mi familia, y mi viejo siempre designaba a uno de mis hermanos para que escribiera la “Bitácora de viaje”. Cuando empecé a viajar solo, la costumbre ya se me había quedado pegada, y ahora no puedo emprender un viaje sin un cuaderno y un lápiz. Es un remedio contra el olvido, una entretenida manera de plasmar todas las aventuras que te pueden pasar en una salida. Esta es la bitácora del viaje en bicicleta que nos tocó vivir con mi novia, Isabel, el verano de 2008, al sur de Chile. Acá empieza todo.

La infaltable bitácora

Día 1: Santiago – Puerto Varas.

Tiempo pedaleo: 5 horas 5 minutos.
Distancia: 50 km.
Vel. Máxima: 55, 5 km/h
Vel. Promedio: 9,9 km/h

Y por fin el gran día llegó, después de meses de espera y preparación, el tío de Isabel estacionó frente a la casa y empezamos a cargar las bicis, proceso que contaré con detalle más adelante. Partimos entonces rumbo a la estación de buses, donde nos esperaba “Línea Azul, su flota amiga”, la única puta línea de buses que nos aceptó llevar las bicis adentro. Yo iba asustado: terminal de buses, 8 de febrero, día viernes, todo auguraba desastre. Lo único a favor nuestro era la hora de salida: las 18:15, como que todo el mundo está en la pega a esa hora. El tío de Isabel, Luis, se manejaba bastante bien, estacionó en el terminal de Tur-Bus y luego cruzamos la calle hacia nuestro bus, que ya esperaba estacionado. Eran las seis de la tarde.

Isabel fue a preguntar si ese era el de las 18:15, y volvió con una respuesta afirmativa. Caminamos por entre la gente y sus bultos, con dos bicis cargadas a full. El auxiliar las vió y al tiro dijo que iba a ser problema. Yo tenía contemplado eso, sabía que el peor caso era volver con las bicis y con una cara de culo terrible a la casa. Menos mal que el auxiliar era joven (pausa para comer…). Isabel le dijo que las bicis eran especiales, que no se podían desmontar, etc. Sacamos las alforjas sin mayor problema y entramos al bus, por fin, las bicis iban como podían pero iban. El auxiliar me preguntó cuánto nos habían dicho que era el sobreequipaje, le dije “Cinco lucas las dos cletas” y por supuesto alegó. Pero por teléfono nos habían dicho entre dos a tres mil pesos cada una. El diálogo fue algo así:

-Yo pregunté por teléfono y me dijeron que podíamos llevar las bicis.
-Si, es que por venderte el pasaje te dicen cualquier cosa….
-Bueno, si, pero con pasaje comprado ya no hay nada que hacer.

Y así estábamos al interior del bus, menos mal que era joven el auxiliar, que si nos toca un viejo mañoso nos dice que no y punto. No pudimos comprar nada para tomar por la prisa, así que aguantamos la sed hasta Talca, mientras en la tele del bus daban “Niñera a prueba de Balas” y posteriormente “FireHouse Dog”, algo así como “El perro Bombero”. Fue cayendo la noche, Isabel y yo en el asiento 43-44, mirando como pasaban las ciudades, nuestra flota amiga, la Línea Azul, es súper amiga, tan amiga que se siente culpable de dejar gente abajo por lo que nos fuimos todo el viaje con sobrecarga de pasajeros, de hecho desperté un momento en la noche y había por lo menos cuatro personas viajando de pié. Desperté un poco cansado pero preocupado al ver que estábamos llegando a una ciudad que pensé que era Puerto Varas, sin embargo era Osorno. Despertamos con Isabel que me dijo que había dormido poco mal, en lo personal recurro siempre a un par de miligramos de raveautrill(tm) para dormir en buses. Un poco después por fin llegamos a Puerto Varas, sacamos las bicis y los bolsos con bultos y empezamos a armar las alforjas. Tardamos como 20 minutos en ambas, tras eso colocamos los pulpos que sujetan cosas como el sombrero y el cortaviento, y ayudan a darle estabilidad a la carga. Desayunamos en un YPF, café y brownies, cargamos agua en el camelbak y las caramagiolas y partimos.

Desayuno

Salida de Puerto Varas

Prontamente tomamos el camino hacia Ensenada, felices por fin de ir bordeando el lago. Eran las 10 de la mañana, el clima está parcial nublado, cuando se despeja es muy caluroso, pero en general hay nubes. Los 13 primeros kilómetros fueron en su mayoría planos, con un bar de bajadas y subidas fuertes, y nos tocó la suerte de que están construyendo otra pista, que por el momento está cerrada para los autos pero que fue muy útil para nosotros. Después del km 13 nos mezclamos con los autos, quienes nos viven tocando la bocina, claro, si pasan rajados al lado nuestro. » Leer el resto de esta entrada..

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Festival Chilemonos.

      Del 25 al 29 de Abril se llevará a cabo en Santiago el Festival de Animación Chilemonos, donde se juntará la crema y nata de la animación nacional. Habrá muestras audiovisuales y estrenos, competencia nacional, internacional y de escuelas; exposiciones, talleres, foros, charlas y demases. Las sedes son el centro cultural GAM, el Centro Cultural Palacio de la Moneda, y el Centro Arte Alameda. En la página web del Festival pueden revisar la programación por fechas y sedes,  los invitados internacionales y las actividades en general. Nos vemos allá.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.