El 14 de Abril pasado un grupo de diputados UDI intentó subir un proyecto de ley que regulaba la circulación de ciclistas y peatones en ciclovías, calles y veredas.

En palabras simples era una imbecilidad que evidenciaba dos cosas: que los ciclistas molestamos a los automovilistas, y que la construcción de ciclovías chuecas y en cuyo diseño y no construcción no participó nadie que entendiera del tema, iba destinada a sacarnos de las calles.

Uno de sus participantes era el diputado Gustavo Hasbún, presidente de la comisión de Transporte de la Cámara de Diputados. Excelente. Es lo mismo ahora que los parlamentarios quieren bajarle el precio a la bencina. Debe ser increíble poder legislar para cosas que a uno le importan.

En fin, mucha gente se unió, hizo ruido y logró que se bajara esa idiotez de proyecto. Para eso está la gente. Para votar a los políticos y luego cuidarnos de sus mismas tonteras. Para que no olviden quienes eran esos parlamentarios, acá va la lista:

  • Sr. Pedro Pablo Alvarez-Salamanca Ramírez
  • Sr. Nino Baltolu Rasera
  • Sr. Eugenio Bauer Jouanne
  • Sr. Sergio Bobadilla Muñoz
  • Sr. Alejandro García-Huidobro Sanfuentes
  • Sr. Gustavo Hasbún Selume
  • Sr. Celso Morales Muñoz
  • Sr. Iván Norambuena Farías
  • Sr. Manuel Rojas Molina
  • Sr. Enrique Van Rysselberghe Herrera

Hoy 28 de Abril un grupo de Diputados UDI y un diputado PPD anunciaron un proyecto de ley que va destinado a que las parejas homosexuales no puedan adoptar hijos. Dado que “están sujetos a confusiones, problemas de conducta, adaptación y rebeldía”, como consignó en un artículo el Movilh. Una real idiotez, en serio, ¿para qué le pagamos a estos tipos? La lista de parlamentarios UDI y del PPD que apoyó este proyecto es la siguiente:

  • Sr. Pedro Pablo Álvarez
  • Sra. María Angélica Cristi,
  • Sr. Romilio Gutiérrez,
  • Sr. Gustavo Hasbún,
  • Sr. Cristián Letelier,
  • Sr. Celso Morales,
  • Sr. Jorge Ulloa,
  • Sr. Mónica Zalaquett
  • Sr. Cristián Campos  (PPD)
¿Nombres en común? Tres.
  • Gustavo Hasbún, electo por el Distrito 26, La Florida. No olvide su foto:
  • Celso Morales, electo por el Distito 36, Curico, Hualañé, Licantén, Molina, Rauco, Romeral, Sagrada Familia, Teno, Vichuquén. Su foto:
  • Pedro Pablo Álvarez, electo por el Distrito 38, Constitución, Curepto, Empedrado, Maule, Pelarco, Pencahue, Rio Claro, San Clemente, San Rafael. Su foto:

Señora, señor, usted que llega acá sin tener idea de quien soy: bueno, no soy nadie. Sólo le muestro las fotos de quienes probablemente sean candidatos de nuevo. Si eres homosexual o te molesta la homofobia, si eres ciclista o apoyas la causa, estos tres tipos están dando jugo en la cámara de Diputados. Si usted quiere que el dinero que paga en impuestos no pague los sueldos, la casa, el auto o la educación de ignorantes como estos, sea inteligente, infórmese y busque otra opción.

Estaremos al tanto de esta gente, o de otros en la lista que estén perdiendo el tiempo en la cámara.

Paradoja

En Carmen, un furgón instala carteles para indicar que aquella pista es “Sólo para bicicletas”, mientras se estaciona sobre la ciclovía. Mi cerebro apenas puede soportarlo.

Ciclovía como pista de emergencias.

Un par de historias:

Hace años atrás me tocó volver de la playa con un grupo de amigos en un auto que cada 20 kilómetros se paraba y había que empujar. Paramos en la ciclovía de Santa Isabel, antes de llegar a Vicuña Mackenna. Los ciclistas nos miraron feo, pero bueno, no había mucho que hacer.

La semana previa al año nuevo, iba pedaleando por la ciclovía de Antonio Varas cuando vi un auto enorme que tapaba casi toda la ciclovía. Una pareja de ancianos estaba esperando que el portón de su edificio se abriera. Como siempre, me detuve y esperé que pudieran pasar.

En eso un ciclista me adelanta muy rápido y le golpea el auto a los viejos, la señora reacciona muy alterada y le intenta gritar algo al tipo que ya se ha ido a 30 kilómetros por hora.

Ese es, para mí, un ciclista idiota. ¿Tiene la gente la culpa de que le construyan ciclovías en sus veredas? Nosotros, los ciclistas y los automovilistas, somos victimas de un diseño urbano mal planificado y mal ejecutado. Pero la idea –me parece- es que nosotros marquemos esa diferencia. Golpear el auto de un par de ancianos no es inteligente y ciertamente no evitará que sigan estacionando su auto en su edificio. Lo que sí logra es que los viejos piensen que los ciclistas somos una amenaza, somos agresivos y odiamos a la gente. No confundir con taxistas, repartidores de pizza y motociclistas en general intentando aprovecharse de esa pista.

La verdadera diferencia entre los ciclistas y los motorizados no está en el modo de transporte sino en el modo de enfrentar la ciudad. En la manera de pensar comunitariamente.

Por eso, creo fervientemente que en casos de emergencia la ciclovía debería ser usada como pista de emergencia. Porque un ciclista que respeta a los demás puede disminuir su velocidad, pasar por un lado, y seguir de largo. Un ciclista inteligente prefiere esa pequeña molestia a que se genere un taco enorme, que todos anden enojados y tocando las bocinas. El mal menor. El bien de la comunidad. Ese mismo auto podría estar estacionado generando congestión, contaminación y ruido.

Creo necesario insistir en marcar la diferencia. El otro día me tocó ver un choque muy idiota. Un auto que simplemente pasó con la roja y fue embestido por otro. Los autos suelen pensar que ellos son más importantes en la calle. Después los ciclistas creen ser lo más importante y todos olvidamos que en la calle siempre, pero siempre, debería mandar el peatón.

Que es lo que somos todos, al fin y al cabo. Para no olvidar.

La ciclovía de Antonio Varas tiene dos partes: la que corresponde a Ñuñoa, que va por la calle junto a las pistas de autos, y que está en pésimas condiciones, y la de Providencia, que va junto a la vereda, está en mejor estado y tiene vegetación entre los autos y la calle, pero al ir junto a los peatones te obliga a doblar y reducir la velocidad en las esquinas.

Son dos formas totalmente diferentes de ver la bicicleta, la de Ñuñoa es para ir rápido a la pega, para moverse, es la bicicleta como medio de transporte. La de Providencia es para el paseo de fin de semana junto a los hijos, está pensada para el ejecutivo que tiene dos autos y que tiene como hobby pedalear.

Hoy a eso de las 8:45 iba pedaleando rápido por la sección de Ñuñoa, en dirección a Providencia. Siempre se arma un taco de autos a esa hora, por lo que mucha gente aprovecha para cruzar por la mitad de la calle. Eso pasó hoy. Una señora vio los autos detenidos y caminó bien rápido, para alcanzar a cruzar.

No la vi hasta que estuve a un par de metros. La embestí y terminó en el suelo. Debe haber tenido unos cincuenta años, un poco menos. Me bajé de la bici y le pregunté si estaba bien como para levantarse. Me dijo que sí y la ayude a ponerse de pié. Estaba bien, un poco adolorida de un brazo, pero en general sin problemas. Le dije que tuviera cuidado, que cruzara en el semáforo porque en la ciclovía siempre van bicicletas muy rápido.

Estuve con ella un par de minutos y me fui, nervioso igual. Yo no manejo autos, por lo que para mí, esto califica como todo un accidente de tránsito. Tuvo suerte la señora. Muchas motos se meten a la ciclovía para esquivar el taco y ahí sí que es otra historia.

Mi manubrio quedó medio doblado. Una lata, voy a arreglarlo en la noche.

Después del choca con la vieja lesa

Ojalá que la versión de la señora tenga algo de autocrítica y no llegue contando que un ciclista imprudente la pasó a llevar en la vereda. Cosa que ciertamente no fue así.

Un par de reflexiones adicionales: la ciudad está cambiando rápidamente. ¿Necesitaremos campañas en los lugares donde se construyan ciclovías? A veces la gente mayor no entiende bien el concepto de que además de la pista de autos, hay otra pista donde también hay vehículos de dos ruedas a mayor velocidad que la del peatón.

Por otro lado la idea de siempre, la calle es de los ciclistas. La vereda del peatón. Si andan en la vereda, vayan lento, la gente puede frenar, cambiar de dirección intempestivamente, puede salir un niño, o un perro. Si me toca ir por ahí, suelo empujar la bici con una pata, e ir con las manos en los frenos. Sólo por si acaso.

Somos una presencia cada vez más importante en la ciudad y la visión sobre nosotros en la prensa es  casi siempre negativa, somos agresivos, rápidos, indolentes. Hay muchos que optamos por este medio de transporte sin saber que estamos en el medio de una batalla por algo de espacios de la ciudad. No por “sobras” sino por espacios. Para ayudar a descongestionar las calles, a descontaminar el ambiente.

Si chocan con alguien, aunque haya sido culpa de ellos, bájense, quítense el casco, los lentes, pregunten si el otro está bien. Ayuden, sean empáticos. Todos comentemos errores, pero en el piso, todos necesitamos ayuda. Sonrían, causen una buena impresión.

Siempre he pensado que la diferencia entre nosotros y los automovilistas, es que a ellos esa carcaza metálica los protege de todo, pero especialmente de la gente. No ver al otro, no escuchar al otro; cada uno en su nave espacial. El otro no existe. Y mucha gente sigue aplicando esos principios cuando se baja del auto y llega a su trabajo. Es una diferencia fundamental en lo que yo llamo la velocidad de la vida; como enfrentamos a los demás, a la gente, a la vida en comunidad.

Así que señora anónima: mucho ánimo, quizás este no sea el mejor día. Quizás le siga doliendo para navidad. Pero para año nuevo ya entenderá que si anda despistada por la ciudad, es mucho mejor esperar una luz verde para cruzar. Ahora, si no entendió nada y la vuelvo a chocar, prepárese que la voy a poner a arreglar mi bicicleta ahí mismo.

Primavera en la ciclovía

Vuelve el verde a la calle.

Las cosas que hace uno por amor.

Ayer salí en Canal 13, en la clásica nota sobre los problemas que enfrentan los ciclistas que andan por la ciudad. No soy muy fanático de las agrupaciones, ni de los parásitos que le viven sacando plata al estado en el buen nombre la Bicicleta. Para mí es un medio de transporte simple, eficiente y barato. No le veo sentido a armar exposiciones culturales con fotos, videos y escultura sobre bicicletas, porque desde mi punto de vista, es similar a poner a las micros, taxis y buses -otros medios de transporte- en un museo.

Tampoco le veo sentido a las cicletadas masivas los domingos. Uno pedalea de lunes a viernes, el fin de semana la bicicleta se guarda, junto con el e-mail, twitter, y todo lo demás.

Y tampoco le veo el sentido a seguir “el ejemplo Danés” en términos de Bicicultura. Acá el problema no es tanto la parte de “La Bici” sino de “la cultura”, si todos pedalearan en Santiago tendríamos cientos de peleas a golpes todo los días, porque en este país la gente es agresiva, idiota y cree tener la razón sobre todo. Eso no es culpa de los autos o del Transantiago, es culpa de la gente.

Lo que sí creo que es la bicicleta es el mejor ejemplo de sustentabilidad, y uno suficiente para empezar. Un vehículo relativamente rápido, simple de arreglar, que te conecta más con el entorno y con los demás. Si uno sabe recibir eso, bienvenido. Es un buen punto de partida para respetar a los otros, descubrir que no está solo en la ciudad y que la velocidad es algo que hay que ganarse, como todo lo demás en la vida.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.