Buscando entre revistas viejas encontré esta sorpresa, una columna que no recordaba haber escrito. Leyéndola, me acordé de inmediato de la situación y me arrepentí de haber usado el nombre real de la chica. Luego, mientras el día fue avanzando recordé otros momentos pequeños, situaciones que parecen idiotas pero de las cuales uno aprende y que a través de los años se vuelven importantes. Dejaré eso para una siempre eventual segunda parte.
Originalmente publicado en Zona de Contacto #415, 30 de abril de 1999.
El problema es olvidar.
En Octubre del año pasado, tal vez por los últimos suspiros de mi vida escolar, intenté, al más puro estilo de Emile Zola, escribir una novela sobre mis días de colegio. Quería hablar de mis amigos, de quienes me caían mal, de las cosas que hacía, de cómo era todo. La ilusión me duró poco; » Leer el resto de esta entrada..



