106e

Martes, 7 de la mañana. Esperaba en la esquina de Eduardo Castillo Velasco la micro 106 que va por Campo de Deportes – Antonio Varas hasta Providencia. Una 106e (expreso) pasó sin detenerse en el paradero y un señor, tipo 45 años, mira la micro y me hace con la cabeza un gesto, como diciéndome “mira, mira la micro que no se detiene en el paradero”.

Me quité los audífonos.

-Es una 106 expreso -le dije- no para en todos lados.

-¡Pero como, si esto es un paradero!

-Es EXPRESO, no se detiene en todos los paraderos. Para en Irrarázaval, Bilbao, Eliodoro Yáñez y Providencia.

-¡Pero va casi vacía!

-Si quiere tomarla, vaya dos cuadras más allá, en Irarrázaval, ahí para. La idea es que la gente que va al metro, o a su destino en Tobalaba, o a esas paradas, llegue más rápido.

-¡Pero para que inventan estas cosas ahora!

-No es un invento nuevo, siempre ha sido así -repliqué- lo que pasa es que antes los choferes no respetaban el sistema. Hace un mes o dos que están parando sólo donde corresponde.

-No… nada que ver…..

-Harto que ver -dije finalmente- si usted fuera arriba de la micro y se  detuviera en cualquier esquina, estaría alegando porque el servicio no funciona como corresponde.

El caballero volteó y no me miró más. Algunas veces que tomo la 106e y la gente alega porque la micro no para en la esquina de su casa, me toca decirles cómo funciona el sistema. Me parece bueno que existan micros expresas, y me parece mejor que por fin los choferes estén respetando la lógica de esos buses.

Señores del Transantiago, me deben un cheque por andar de monitor de su sistema de transporte. No les costaría mucho hacer algunos carteles y pegarlos arriba de los buses, por último con papel y plumón.

El primer martes de cada mes la masa crítica de ciclistas de Santiago se reúne en Plaza Italia a reclamar su presencia en las calles. Es una cicletada que ocurre en varias ciudades del mundo, la idea es que muchas bicicletas hacen la fuerza necesaria para tomarse las calles. Copio y pego desde Wikipedia:

El término Masa Crítica para referirse a este fenómeno concreto fue adoptado por George Bliss, diseñador estadounidense de vehículos de tracción humana, para referirse a un fenómeno observado en China: en los cruces sin semáforos, los ciclistas se van acumulando hasta llegar a un número tal que les permite cruzar sin riesgo. El fenómeno fue dado a conocer en el documental “Return of the Scorcher” (1992) del director y ciclista Ted White.

A pesar de ser un ciclista urbano, nunca había asistido a este evento. Fui ayer a conocer, a tomar fotos y a hacer preguntas. Según me dijeron, el recorrido cambia con cada oportunidad, pero usualmente dura una hora y media y parte desde Plaza Italia. La cita era a las 20:00 para salir pedaleando tipo 20:30. Algunas fotos al atardecer:

Masa crítica 1 de Marzo 2010

Masa crítica 1 de Marzo 2010

A las 8 de la tarde ya había muchos ciclista tomándose Plaza Italia, me senté a sacar fotos y a esperar hasta que partieran. Con el tiempo, el lugar empezó a hacerse pequeño.

Siendo bien hipócrita, y como alguien que no participa en actividades masivas, me llamó la atención la gran cantidad de ciclistas que vi en las calles yendo hacia cualquier otro lado menos a Plaza Italia. En Ñuñoa eran muchos. ¿Cuánta gente no tendrá idea de este evento? Hay más fotos y crónica después del salto hiperespacial. » Leer el resto de esta entrada..

Ciclovía como pista de emergencias.

Un par de historias:

Hace años atrás me tocó volver de la playa con un grupo de amigos en un auto que cada 20 kilómetros se paraba y había que empujar. Paramos en la ciclovía de Santa Isabel, antes de llegar a Vicuña Mackenna. Los ciclistas nos miraron feo, pero bueno, no había mucho que hacer.

La semana previa al año nuevo, iba pedaleando por la ciclovía de Antonio Varas cuando vi un auto enorme que tapaba casi toda la ciclovía. Una pareja de ancianos estaba esperando que el portón de su edificio se abriera. Como siempre, me detuve y esperé que pudieran pasar.

En eso un ciclista me adelanta muy rápido y le golpea el auto a los viejos, la señora reacciona muy alterada y le intenta gritar algo al tipo que ya se ha ido a 30 kilómetros por hora.

Ese es, para mí, un ciclista idiota. ¿Tiene la gente la culpa de que le construyan ciclovías en sus veredas? Nosotros, los ciclistas y los automovilistas, somos victimas de un diseño urbano mal planificado y mal ejecutado. Pero la idea –me parece- es que nosotros marquemos esa diferencia. Golpear el auto de un par de ancianos no es inteligente y ciertamente no evitará que sigan estacionando su auto en su edificio. Lo que sí logra es que los viejos piensen que los ciclistas somos una amenaza, somos agresivos y odiamos a la gente. No confundir con taxistas, repartidores de pizza y motociclistas en general intentando aprovecharse de esa pista.

La verdadera diferencia entre los ciclistas y los motorizados no está en el modo de transporte sino en el modo de enfrentar la ciudad. En la manera de pensar comunitariamente.

Por eso, creo fervientemente que en casos de emergencia la ciclovía debería ser usada como pista de emergencia. Porque un ciclista que respeta a los demás puede disminuir su velocidad, pasar por un lado, y seguir de largo. Un ciclista inteligente prefiere esa pequeña molestia a que se genere un taco enorme, que todos anden enojados y tocando las bocinas. El mal menor. El bien de la comunidad. Ese mismo auto podría estar estacionado generando congestión, contaminación y ruido.

Creo necesario insistir en marcar la diferencia. El otro día me tocó ver un choque muy idiota. Un auto que simplemente pasó con la roja y fue embestido por otro. Los autos suelen pensar que ellos son más importantes en la calle. Después los ciclistas creen ser lo más importante y todos olvidamos que en la calle siempre, pero siempre, debería mandar el peatón.

Que es lo que somos todos, al fin y al cabo. Para no olvidar.

Ruta

El martes 7 de Diciembre de 2010, Jaime Baeza y Cristián Raveau, dos ciclistas urbanos, se unieron al millón de peregrinos que anualmente visita el santuario de Lo Vásquez, en la ruta 68 que une Santiago con Valparaíso. Ese día se corta el tránsito y la ruta queda a disposición de caminantes y ciclistas que aprovechan la oportunidad para probarse física y mentalmente en la ruta.

Según lo que podemos saber gracias a las llamadas telefónicas que realizaron a sus seres queridos, Jaime y Cristián salieron de la ciudad a eso de las 18:00 y ya estaban tomando la carretera a las 19:00. Sabemos que pedalearon rápido para tomar la cuesta del Túnel Lo Prado con luz de día. Después de esa pronunciada bajada hicieron una pausa y llamaron a sus novias para hacerles saber que habían pasado la cuesta sin problemas. El próximo contacto sería a medianoche.

Cruzaron Curacaví, la cuesta del Túnel Zapata y se encontraron cerca del cruce de Casablanca, donde deberían tomar una decisión: seguir a Lo Vásquez y tomar un bus, o tomar la desviación al balneario de Algarrobo.

Llamaron por celular y anunciaron que seguirían rumbo a Lo Vásquez, que Jaime no estaba bien como para pedalear muchas horas más. También dijeron que al parecer la fiesta en Lo Vásquez se venía “en grande”, ya que veían decenas de luces rojas titilantes subiendo la cuesta. Aquí es donde la historia se torna confusa. Ambos mencionaron “destellos de luz” y creyeron que había fuegos artificiales, pero según sabemos hoy, no hubo ningún espectáculo pirotécnico en las cercanías del Santuario.

También mencionaron que el clima estaba frío, que para llegar al Santuario tendrían que pedalear “a través de una nube” y lo más curioso de todo, es que señalaron que algunas de las luces rojas parecían “elevarse”.

Por lo que sabemos actualmente, ambos detestaban la sociedad, hablaban de “anarquía” y “revolución” en un podcast llamado “Cuerpo C”, pero según sus cercanos era solo “palabrería burguesa” ya que eran incapaces de llevar a cabo cualquier acción violenta. Por lo demás estaba en sus planes crear un nuevo programa radial por internet, para hablar de Ufología. Tenían planes, amigos, familia, novias. En realidad ninguno de ellos tenía razón alguna para desaparecer como lo hicieron.

El día 8 de Diciembre a eso del mediodía, después de intentar comunicarse por teléfono sin resultados, las familias preocupadas llamaron a Carabineros, quienes les explicaron que lamentablemente uno o dos peregrinos morían cada año. Ese mismo año 2010 un anciano de 62 años identificado como Aurelio Bringas Salazar falleció de un paro cardíaco. Por otro lado ese mismo día fue el incendio de la Cárcel de San Miguel, por lo que no había personal suficiente para destinar a la búsqueda de dos jóvenes perdidos.

Esa noche  no se reportaron hechos de violencia ni otros accidentes en la ruta. Jaime Baeza y Cristián Raveau nunca llegaron a Lo Vásquez. Desaparecieron en medio de la noche. Las familias hicieron un llamado a quienes viajaban por la ruta a esa hora a reportar cualquier suceso fuera de lo ordinario, gritos o actos de violencia. Quienes respondieron sólo recordaban el sepulcral silencio de la caminata. Se barajó la tesis de un accidente, por lo que durante las semanas siguientes las familias peinaron la ruta y los pueblos aledaños en busca de alguna señal.

Abduccion

Las fotos que acompañan este artículo fueron tomadas por ellos mismos y enviadas por correo electrónico antes de desaparecer.

Mi velódromo

El pasado sábado 16 de Octubre, después de haber leído en varios sitios de Internet y en Twitter que el velódromo del Estadio Nacional estaría abierto al público a partir de las 2 de la tarde, tomé mi bicicleta, mi soporte para cámara y partí pedaleando hacia allá.

Vivo cerca del Estadio Nacional, y aunque voy todas las semanas a lanzar mi pelota de básquetbol, el velódromo es, salvo un par de conciertos a los que he ido, terreno prohibido. Fue construido junto con el Estadio Nacional en 1938 y para las reparaciones del Mundial de Fútbol de 1962, se separó de la cancha principal. Hoy en día está en condiciones lamentables, la pista tiene baches y el cemento está rajado en muchas partes. Se supone que van a hacer uno nuevo, pero todavía no parece haber ninguna reparación en marcha.

Velódromo 2

Llegué al Velódromo y no vi a nadie. Salvo a un par de cicilstas no parecía haber mucha actividad. Levanté una pequeña cadena y entré. Esperé un rato, instalé la cámara de fotos y empecé a pedalear. Este velódromo tiene una pista de 333,33 metros, capacidad para 7,680 espectadores y usualmente se arrienda para conciertos. Pedalear fue algo extraño para mí, recuerden que no soy más que un ciclista de oficina, y cuando pedaleaba por el sector más inclinado me mantenía, pero con la inevitable sensación de que en cualquier momento iba a caer y morir. No fue así.

En un momento el cuidador de la cancha llegó gritando que no podía pedalear ahí, le dije que tenía entendido que habían actividades y me dijo que no. Por error seguí grabando y tengo esa conversación en video, pero prefiero dejarla en mi archivo personal para no perjudicar a nadie.

Me iba yendo cuando vi a otro caballero, nos pusimos a hablar y me dijo que era parte de una asociación de Ciclistas de Conchalí, no recuerdo bien el nombre. Me explicó que tenían el estadio arrendado hasta las 9 de la noche, que el guardia me había echado por una mezcla de mala onda y flojera, pero que podía andar y grabar sin problemas. Me contó que el velódromo se arrienda para conciertos, se presta para que anden cuatro o cinco vacas sagradas del ciclismo nacional y el resto del tiempo permanece vacío, que la idea es recuperarlo como espacio para los ciclistas en general, lo que me pareció muy buena idea.

Me pasé a la pista y grabé algunos videos que armé y edité acá. Lo que se escucha al final es la rueda trasera de mi bici que a veces se suelta y frena en seco.

Así es más o menos dar una vuelta al velódromo:

Si quieren ver mas videos, en la página de Rebelcallejeros tienen otro grabado durante la jornada del sábado en el Velódromo.

Después de dar varias vueltas fui a almorzar y volví más tarde, esta vez sin bicicleta, a caminar y sacar fotos.

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Como decía Mark Twain, “la honestidad es la mejor de las artes perdidas”.

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Resulta que la semana pasada participé en un concurso de Cine Chile que salió en Twitter.

La pregunta que había que responder era: ¿por que deberías ganar entradas para ir a ver Mitos y Leyendas”?

Porque jamás pagaría por verla –contesté.

¡Y fui uno de los ganadores! Así que gracias a BF Distribución y a Cine Chile por premiar la sinceridad. No es de mala onda, pero en verdad no pagaría una entrada al cine o un arriendo por ver esta cinta.

Y claro, siempre cabe la opción de que no vieran las respuestas y premiaran al azar, pero soñar con un mundo donde digas lo que piensas y te recompensen por ello, parece una mucho mejor historia.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.