
El martes 7 de Diciembre de 2010, Jaime Baeza y Cristián Raveau, dos ciclistas urbanos, se unieron al millón de peregrinos que anualmente visita el santuario de Lo Vásquez, en la ruta 68 que une Santiago con Valparaíso. Ese día se corta el tránsito y la ruta queda a disposición de caminantes y ciclistas que aprovechan la oportunidad para probarse física y mentalmente en la ruta.
Según lo que podemos saber gracias a las llamadas telefónicas que realizaron a sus seres queridos, Jaime y Cristián salieron de la ciudad a eso de las 18:00 y ya estaban tomando la carretera a las 19:00. Sabemos que pedalearon rápido para tomar la cuesta del Túnel Lo Prado con luz de día. Después de esa pronunciada bajada hicieron una pausa y llamaron a sus novias para hacerles saber que habían pasado la cuesta sin problemas. El próximo contacto sería a medianoche.
Cruzaron Curacaví, la cuesta del Túnel Zapata y se encontraron cerca del cruce de Casablanca, donde deberían tomar una decisión: seguir a Lo Vásquez y tomar un bus, o tomar la desviación al balneario de Algarrobo.
Llamaron por celular y anunciaron que seguirían rumbo a Lo Vásquez, que Jaime no estaba bien como para pedalear muchas horas más. También dijeron que al parecer la fiesta en Lo Vásquez se venía “en grande”, ya que veían decenas de luces rojas titilantes subiendo la cuesta. Aquí es donde la historia se torna confusa. Ambos mencionaron “destellos de luz” y creyeron que había fuegos artificiales, pero según sabemos hoy, no hubo ningún espectáculo pirotécnico en las cercanías del Santuario.
También mencionaron que el clima estaba frío, que para llegar al Santuario tendrían que pedalear “a través de una nube” y lo más curioso de todo, es que señalaron que algunas de las luces rojas parecían “elevarse”.
Por lo que sabemos actualmente, ambos detestaban la sociedad, hablaban de “anarquía” y “revolución” en un podcast llamado “Cuerpo C”, pero según sus cercanos era solo “palabrería burguesa” ya que eran incapaces de llevar a cabo cualquier acción violenta. Por lo demás estaba en sus planes crear un nuevo programa radial por internet, para hablar de Ufología. Tenían planes, amigos, familia, novias. En realidad ninguno de ellos tenía razón alguna para desaparecer como lo hicieron.
El día 8 de Diciembre a eso del mediodía, después de intentar comunicarse por teléfono sin resultados, las familias preocupadas llamaron a Carabineros, quienes les explicaron que lamentablemente uno o dos peregrinos morían cada año. Ese mismo año 2010 un anciano de 62 años identificado como Aurelio Bringas Salazar falleció de un paro cardíaco. Por otro lado ese mismo día fue el incendio de la Cárcel de San Miguel, por lo que no había personal suficiente para destinar a la búsqueda de dos jóvenes perdidos.
Esa noche no se reportaron hechos de violencia ni otros accidentes en la ruta. Jaime Baeza y Cristián Raveau nunca llegaron a Lo Vásquez. Desaparecieron en medio de la noche. Las familias hicieron un llamado a quienes viajaban por la ruta a esa hora a reportar cualquier suceso fuera de lo ordinario, gritos o actos de violencia. Quienes respondieron sólo recordaban el sepulcral silencio de la caminata. Se barajó la tesis de un accidente, por lo que durante las semanas siguientes las familias peinaron la ruta y los pueblos aledaños en busca de alguna señal.

Las fotos que acompañan este artículo fueron tomadas por ellos mismos y enviadas por correo electrónico antes de desaparecer.