Este es el afiche para el próximo Festival Internacional de Cine de Valdivia, si les parece conocido es porque hay todo un grupo en Flickr de fotos “estereográficas” (o en 360°). Yo las conocí porque en Digg y en Wiintendo las calificaron como “Fotos de Mario Galaxy en la vida real”. En Flickr puedes ver las fotos de Alexandre Duret-Lutz, quien en diciembre de 2006 ya tomaba este tipo de fotos y las llamaba “Wee Planets”. Más que poner en duda la originalidad, me parece que hay que destacar a la diseñadora Fernanda Ortiz por saber tomar una buena idea y aplicarla a nuestro contexto. Y claro, embolsarse los 1000 euros del premio.

Quién sabe, quizás este año en Valdivia vemos a Mario saltando por ahí.

Valdivia desde el puente

Y ya estoy otra vez en Santiago, ayer después de la ceremonia de Clausura, mientras comíamos con Isabel en el McDonalds, me dije “Basta”, necesito volver al estrés capitalino. Y ya de vuelta acá, es hora de evaluar un poco lo que fue esta décimocuarta versión del festival. De partida, entiendo que hay dos festivales, uno para quienes van a fiestas, foros, quieren toparse con gente, y otro para quienes quieren ver películas. Yo soy el espectador, yo soy el segundo tipo. Nadie me habrá visto en discotecas o bares, no me interesa saludar a nadie que no conozca, en fin, fui a ver películas y es de eso de lo que puedo opinar. Porque supongo que la organización tendrá sus propios análisis. El mío no es bueno. Para nada. Antes de salir ya sabía que la oferta de películas no era muy abundante, a diferencia de otros años había ventanas de tiempo en las que nada me llamaba la atención. Pero igual, uno va por todas. Y por eso resultaba impresentable el caso de “Ficción”, por ejemplo, en catalán sólo con subtítulos en inglés, un desfase de audio tremendo y una gran franja que decía “Prohibido su uso comercial”. Si la bajo de internet la veo en mejor calidad. O el caso de “Yumarta” donde el sonido fue terrible durante toda la proyección. Cosas así, que las credenciales estuvieran listas al tercer día, que la sala de prensa se quedara sin internet por dos días seguidos, y no era tanto eso, sino que nadie hacía nada por arreglarlo. Era como “oye, ¿no hay internet?”. “No, pero ya viene en camino” y 30 minutos más tarde te enterabas que todavía no se comunicaban con los técnicos. Cosas así, de hecho un tipo cualquiera, que proyectaba películas, terminó arreglando la conexión, por la buena onda.

Como que este año… no parecía festival. » Leer el resto de esta entrada..

El último día de Festival empezó bien temprano, con la sección de Cortometrajes en la Ventana al Cine Chileno, luego de eso me quedé a Kimuak: semillas del cine Vasco, una serie de excelentes cortometrajes, entre ellos “7:35 de la mañana” de Nacho Vigalondo y “Éramos Pocos”. Después de eso almuerzo y después al cine Movieland a ver “Lo bueno de llorar“, la última película de Matías Bize. Debo decir ante todo que cualquier opinión no es tan completa ni justa porque me quedé dormido unos quince minutos debido a que básicamente no pasaba nada en pantalla. Desperté en la escena de la discoteca… no sé. Nunca me ha gustado mucho Bize pero por lo menos “En la Cama” o “Sábado” no eran tan soporíferas como esta cinta, que junta a dos grandes actores, Alex Brendemhul y Vicenta N´Dongo, una pareja que está terminando su relación y que camina por la noche de Barcelona. Para mi es un BASTA. Soporto las películas contemplativas, tranquilas, silenciosas, pero latear a tal punto es feroz, agresivo y casi una falta de respeto. Como es una falta de respeto el hecho de que la proyección estuvo mucho rato fuera de foco. Porque no creo que la pelicula sea así. En fin. Toda una experiencia. Ayer me contaban que no sé quién quería apoyar a Bize para que ganara y le siguiera yendo bien, a mi ya me hastió, no soy un tipo insensible pero tampoco soporto cualquier cosa solo por estar en la pantalla grande. Para mi, “Lo bueno de llorar” es un paso atrás desde “En la cama”. Cuando yo esperaba seriamente que fuera un gran avance para este joven director. Esperemos que sepa encontrar su rumbo, y si ya lo hizo, bueno, el problema soy claramente yo. Fue la última película del día, después fuimos a la ceremonia de clausura, escuchar los ganadores, y después al bus y a viajar. Les quedo debiendo un resumen festivalero, ya desde Santiago. Nos vemos.

Y para finalizar, un documental de la famosa banda “Los Ángeles Negros”, que a mi vieja tanto le gustaban y que hoy son de culto, a mi en realidad me dan bien lo mismo. El documental es impecable. ¿Es eso bueno? En realidad no tanto, es impecable porque es un perfecto reportaje televisivo, sin ninguna mirada sobre el tema. Con mucha información y mucha música, cosa que se agradece, “Ángeles Negros” es la historia de qué pasó con los cinco integrantes de esta banda, tres de ellos mantienen bandas que basan su éxito en el original, ya sea en México, USA o acá en Chile, con Germaín de la Fuente . Nos enteramos de sus vidas, de que fueron los primeros en usar instrumentos eléctricos tocando baladas, de su enorme éxito y de sus viajes, de sus vidas. Pero sus conflictos, sus disputas, quedan al margen, apenas tocadas, es un reportaje perfecto para la “tarde de documentales”, pero carente de mirada documental. Un registro sin opinión. Pero impecable sin duda. Seguro que a muchos les va a gustar. Nos vemos mañana con otro día de festival, el último ya. Y después una terrible noche en bus y después todo vuelve a la normalidad.

Después de la película Portuguesa entramos a ver “Pingpong”, una alemana, también por la competencia oficial y que comenzó como una simpática comedia para de pronto convertirse en un drama, sus personajes evolucionaron de ser simpáticos familiares a complicados y sicóticos tipos. Muy buena esta película, me gustó mucho, no aburrió en ningún momento, y eso que transcurre todo en una casa, a donde llega a vivir Paul, cuyo padre Frank se suicidó hace meses atrás. La familia lo acoge en un primer momento con desconfianza, y Paul y el hijo, empiezan a llevarse bien. Y la relación de Paul con Anna, la madre de la familia, empieza a acrecentarse y ahí comienzan los problemas. Pingpong sabe mantener sus tiempos, es una película tranquila, con ratos de comedia bien logrados, pero que mantiene al drama siempre presente, como un aura que rodea a todos los personajes. Todos los elementos están bien puestos en el tablero, que es lo que siempre pasa con nuestro cine, que le falta algo, si tiene buenas actuaciones se ve pésimo y viceversa, en fin, aquí la fotografía es excelente, las actuaciones muy sólidas, con solo 4 personajes -uno de ellos que se va, así que al final son 3- se arma un triángulo amoroso enfermizo que funciona de maravillas sin llegar a espantar o a ser chocante, sino solo a través del complejo puzzle de las relaciones humanas. Totalmente recomendada.

Este día insistimos con Isabel de entrar por última vez en ASENAV, para ver los barcos estacionados, pero no tuvimos suerte, la secretaria Marcela de una forma muy cortante nos explicó que no eran para turismo y que eso era una empresa privada, como si eso fuera razón suficiente para privarnos de tan maravilloso espectáculo. Igual tomamos algunas fotos, que podrán pronto ver en el Flickr. Después fuimos a almorzar, íbamos a pasar a “La Parrilla de Thor” pero estaba cerrado. El taxista nos explicó que una de las cosas malas de Valdivia es que se siguen tomando la hora de almuerzo en el comercio, en realidad, dijo después, igual es bueno que se mantengan las costumbres. Fuimos al mercado a almorzar, y después a ver la comedia Portuguesa “Suicidio Encomedado”, cuyo director la presentó en un muy mal español. “Suicidio…” es la historia de Tinoco, un hombre aproblemado que recibe una llamada telefónica ofreciéndole la solución a todos sus problemas: matarse. Y claro, Tinoco considera que es la mejor opción. Entonces firma contrato y fijan la fecha para el próximo Lunes. Y a través de ese mismo día y de los intentos de suicidio nos vamos enterando de cómo y por qué ha llegado a tomar esa determinación. Es una comedia negra que funciona muy bien, hecha realmente con el vuelto del pan, con pocos personajes y pocas locaciones, pero con un guión muy bien trabajado, si pueden verla por ahí es perfecta para pasar un buen rato, y tiene un final muy emotivo, como para erizar los pelos. Una entretenida película para la tarde de Martes.

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      • ExpoComics 2010.

        ExpoComics2010 Este 20, 21 y 22 de Agosto en la Sala de Las Artes de la Estación Mapocho [Mapa] se llevará a cabo el 2do Salón Internacional del Comic, más conocido como Expo Comics 2010, con dibujantes extranjeros de Marvel, Disney y demases, y por supuesto creadores nacionales del tan vilipendiado noveno arte.  Entre otras actividades habrá una exposición sobre el Bicentenario de Chile, venta de comics, talleres, lanzamientos de nuevas publicaciones y conferencias. Pueden revisar la página oficial para tener más información.

        El precio de la entrada es de $1.500 para adultos y $1.000 para los niños, mucho menos de lo que gastarías llevando a la familia a comer porquerías al mall, y para quienes no vamos a centros comerciales, es otra chance de estar al día con lo que pasa en el escurridizo mundo del comic nacional.

      • La Momia Roja en papel.

        MomiaRoja Ya está Kioscos de Santiago Centro, Ñuñoa y Providencia, el segundo número de la revista de comic nacional La Momia Roja, colectivo que lleva un buen tiempo en su página web pero que recién ahora se pegó el salto a la pantalla grande. Es humor bastante ácido y fuerte, por lo que no es una recomendación para estómagos sensibles. Que yo me ría con las láminas del álbum "Bacuritas" no significa que a todo el mundo le tenga que parecer gracioso el tema de los sacerdotes pedófilos.   Si quieren conseguirla en kioscos tienen que literalmente correr, yo no la encontré en ningún lado y por suerte me topé con Christiano, quien me vendió un ejemplar y me explicó que la revista no dura mucho en los calles. Una de dos: la compran mucho o las juntas de vecinos piden que sea retirada ya que afecta la moral y las buenas costumbres. No como Maxim o H.

        Si no alcanzan, prueben en la tienda Shazam Comics. La revista sale sólo $500.