“La última hora” (The 11th Hour) es lo último en documentales sobre la extinción de la raza humana. Presentado con Leonardo DiCaprio -si señora, la gente linda también se extingue- “La última hora” reúne a un grupo de lo más selecto de ambientalistas, ecologísticas y científicos para contarnos lo que Al Gore ya nos había dicho pero en términos menos científicos y con la insistencia en un punto clave: estamos afrontando la extinción. Y quizás no sería tan raro, considerando que somos una especie relativamente nueva y que el 99,9999% de las especies que han habitado la tierra han desaparecido.

La idea entonces es pasar de ser una especie devastadora de recursos a una más inteligente, con la tesis de que cuando se ha querido arreglar algo, se ha podido, y tenemos la tecnología para cambiar al mundo si es que queremos, sin destruirlo en el camino. En lo personal me parecería más interesante emigrar de este planeta en una nave espacial, pero mientras tanto, quizás sea bueno pensar nuevas formas de ocupar los recursos. El tema es interesante pero uno sale con la sensación de no poder hacer nada -porque gran parte de los cambios dependen de empresas y gobiernos- cosa que no es tan real, uno puede en efecto aportar, pero los aportes individuales, digámoslo, no sirven para nada si es que quienes tienen que tomar las decisiones importantes no lo hacen. Igual en términos meramente cinéfilos, “La última hora” es una lata porque repite una y otra vez el mensaje de que nos vamos a morir todos y que vamos a desaparecer, y al final uno sale medio convencido. Un documental de dos horas con mucha gente insistiendo en un mismo punto, como que te convence. Lo más interesante sin duda es en lo menos profundizan: las opciones para cambiar ciudades, casas, para poder efectivamente dejar de hablar tanto y hacer algo. Igual me aburrí un montón. Conozco del tema y tengo mis propias maneras de aportar y de convencer a la gente, pero dos horas de gente hablando siempre me aburre. Igual recomendado para alarmistas, chicas fanáticas de DiCaprio y todos quienes quieran empezar a entender más del tema. Que falta poco para extinguirnos, caballeros.

Al final este día sábado no tuvimos las credenciales de prensa, por lo que nos anotamos en una libretita en el hotel Villa del Río, pero esos datos no llegaron a la sala del cine Movieland para la función de “Radio Corazón”, por lo que un puñado de personas estábamos afuera de la sala esperando que quedaran asientos libres después de que entrara la gente que pagó su entrada, cosa muy razonable por lo demás. La que pasa es que ya en el segundo día de festival las cosas todavía andaban muy lentas, a un ritmo desesperantemente lento. Al final se fueron casi todos quienes esperaban y el administrador nos dejó pasar a la función, que vimos sentados en las escaleras. “Radio Corazón” es, para quienes viven en otro planeta o país, la segunda parte de “El Chacotero Sentimental”, basada en el programa radial del Rumpy. Una especie de “Pasiones” en pantalla grande, con todo lo que eso permite y todo lo que eso implica. En lo personal mi mayor problema con este tipo de películas es que la estructura de tres actos no permite mayor desarrollo ni de personajes ni de historias, por lo que tu única opción es que los tres relatos sean excepcionales. Y eso nos preguntábamos con la gente a la salida, ¿cómo es que teniendo un programa diario con historias del corazón, no hay nada mejor que contar? Porque a pesar de tener años en el aire, “Radio Corazón” tiene solo un audio que entra en la categoría de “clásico”: el del “Dragón”, y como era de esperar aquí abusan de la talla hasta el cansancio. Pero eso no es tanto problema como el hecho de que debido al mismo ritmo acelerado quedan un montón de tramas y personajes en el aire, las maquetas están a la orden del día y el resultado final es la sensación de haber quedado con ganas de más y mejor. Voy a hacer un pequeño alto para mencionar un punto que me molestó al igual que en “Papelucho” y que no entiendo cómo a estas alturas las empresas no se dan cuenta de lo desagradable que es el exceso de placement en las películas. Les explico que para “Papelucho” los niños de menos de diez años se reían con la presencia de “Jumbo” en la pantalla. En “Radio Corazón” pasa lo mismo, está bien, las papas fritas Marco Polo son ricas y todo -prefiero las evercrisp (NO “lays” no me vengan con webadas, pero ese es todo un tema- pero que TODOS tus personajes coman la webada, es como mucho. Que lo principal en tu encuadre sea el cartel de SERNATUR con la ingeniosa frase “Viva Chile” -aquí matamos, dijo algún creativo- es como demasiado. Y uno como que intenta obviar eso porque puta, somos un país chico con una industria miserable que necesita todos y cada uno de los millones que las empresas estén dispuestas a darnos. Pero por favor, ya también exagerar. » Leer el resto de esta entrada..

Y después de Papelucho y de un almuerzo de comida efectivamente rápida en el McDonalds de Valdivia, local de comida rápida que detesto pero que no sé, acá que no es tan malo como los de Santiago. Quién sabe, quizás el cariño sureño. En fin, después de las hamburguesas me metí a ver una película de la competencia oficial, “La Vida Abismal”, (Ventura Pons, España) que fue realmente un acierto y que recomiendo con toda seguridad -la repiten hoy Domingo 7 a las 19:00 en la sala de Movieland-. Cuando uno escribe o hace películas, intenta en un puñado de tiempo convencer a quienes tiene al frente de un mundo que puede estar más o menos distante a tí, y embalasarte, empaparte en ese mundo, es un logro que siempre se agradece. “La Vida Abismal” transcurre en la Valencia Franquista de comienzos de los ’70s y es la historia de un joven, Ferrán, que conoce a un personaje memorable, “El Chino”, perdiendo una apuesta de 9.000 pesetas con él. El Chino es un apostador compulsivo, para quien hasta la vida entera merecer ser puesta en una mesa de juego. Pero “El Chino” no pierde, porque ganar o perder es una cosa de actitud, de entrar a la mesa a sabiendas de tener la partida en tus manos. Y con esa actitud El Chino y Ferrán empiezan a construir esta amistad, al comienzo basada en la deuda que tiene Ferrán, y después en el simple hecho de ser amigos. Pero un apostador siempre necesita más, y ahí es donde las cosas se pueden poner complicadas. Con una estética impresionante, una onda setentera a toda prueba, “La vida abismal” es una prueba de que la vida merece ser vivida a todo dar, si no, no vale. Excelente cinta de todas maneras, salí con aires renovados al cine, con el tiempo suficiente para tomar un agua mineral y caminar a la sala de Movieland, a la próxima película.

Buen día, estimados lectores, por fin ya estamos instalados en el centro de prensa, después de un par de días de descoordinaciones varias que ya les iré contando en el camino. Ayer sábado la cosa partió temprano en el MAC con un par de cortos de Pier Paolo Pasolini, uno de ellos, “Ricota”, bastante interesante. Después al hotel y después fuimos a lo que era una función privada de Chile Solidario de “Papelucho y el Marciano”, película que no había visto cuando estuvo en salas, quizás por el respeto mismo que me parece el personaje de Marcela Paz. “Papelucho” es de “Cineanimadores”, la gente que trajo “Mampato”, pero en vez de un salto cuántico parece un retroceso hacia una mezcla de 3d barato con animación tradicional, esta última muy bien lograda pero que sin embargo con una trama muy poco interesante, no logra encantar. Papelucho era una historia sobre la cotidianidad, aquí hay una grandilocuencia que no me agradó para nada, personajes extras que poco aportan y una historia que tuvo a los niños corriendo por la sala y a mí en lo personal al borde del sueño. Un breve resumen: Papelucho, por si no lo conocen, es un niño que vive en las nubes, haciendo experimentos y dejando desastres por todos lados. Yo lo recuerdo -quizás esté mal- como un chico ingenioso y no como un niño falto de ritalín. La cosa es que atrapa un marciano que empieza a controlar su cuerpo….. que desastre, mejor no sigo. La cosa es que tengo mis dudas sobre si funcionará en niños, porque ayer por lo menos estaban medio lateados. Y yo también.

A las 8 y media de la tarde se dio el vamos silmultáneamente al Festival Internacional de Cine de Valdivia: por un lado, en el restaurado Teatro Cervantes, fue la ceremonia inaugural, mientras que a un par de cuadras -bueno, salvo contadas excepciones donde hay que cruzar el río- aquí todo queda a un par de cuadras. En fin, les decía que a un par de cuadras, en el teatro Lord Cochrane se “pre-estrenaba” nuevamente “Calle Santa Fe”, el documental sobre Miguel Enriquez, del MIR, asesinado el ’74. Era una fecha importante, pues el asesinato fue justo un 5 de Octubre.

De 3 horas de duración, el documental es una búsqueda muy personal sobre quién fue Miguel y sobre su importancia actual, y lo interesante es ir descubriendo como para los jovenes de hoy en día al parecer no es tan importante, cómo las muertes quizás fueron en vano, cómo la lucha política de esos años marcó a una persona, a Carmen Castillo, y dentro de su propia reflexión, quizás es ella la que teme volver a este país de asesinos, traidores y tortudadores, donde la vida después de aquel 5 de octubre de 1974 siguió, porque a fin de cuentas no podía pasar nada más. » Leer el resto de esta entrada..

Valdivia ya es región

Después de una no tan terrible noche en bus -bendito sea el clonazepam- llegamos con Isabel a la hermosa ciudad de Valdivia, donde lo primero que hicimos fue descansar. Desde ayer ya es oficialmente una región, la flamante “región de los ríos”. Nosotros fuimos un rato a Niebla, lugar del que conservo muy buenos recuerdos, que siempre es bueno actualizar. Sacando cuentas, la primera vez que estuve acá fue cuando mi hermano Pedro recibió los resultados de la P.A.A. Era verano… del 96, quizás.

Esto es Jurassic Park:
Jurassic Park

Lo lindo de visitar el fuerte en esta temporada es la carencia absoluta de turistas y de gente en general, uno siente un poco la frialdad del lugar, lo que debieron haber pasado quienes tenían que defender la bahía todos los días. Una cosa es cierta sobre la colonización del sur, y es que para dejarlo todo y venir acá se necesitan pelotas, porque la lluvia y el viento te mojan hasta el alma. Hoy en día no se puede ingresar a ver los cañones porque derrumbes han socavado el terreno, sin embargo se puede ver el museo con las reproducciones de barcos, e indígenas y conquistadores a tamaño real. Nos contaba la encargada que a algunas personas les da miedo entrar a la casa-museo con esas estatuas de tamaño real, contaba que una vez una señora llegó muy asustada diciendo que por lo menos ahora sabía que su marcapasos estaba bueno. Y otra señora se quejaba de que uno de los guardias no le había respondido.

Lo entretenido de este fuerte es que junto al que está al otro lado de la bahía, tenían por misión cañonear a quien se atreviera la pasar. La realidad sin embargo es que nunca tuvieron que hacer nada pues nadie se atrevió a pasar. » Leer el resto de esta entrada..

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.