Todos conocen el caso de Inés Pérez, la vecina cuica “trolleada” tras sus declaraciones:

“¿Te imaginai acá en el condominio todas las nanas caminando para afuera, todos los obreros caminando por la calle, y tus hijos ahí en bicicleta?

Y todos saben lo que pasó después. Se filtró el video entero, donde ella terminaba defendiendo a su nana, y las opiniones se dividieron. La mía es muy simple: si bien Chilevisión puso una “cuña” entera, sin interrumpir ni editar la frase, se aprovechó burdamente de la poca experiencia de Inés Pérez frente a las cámaras, y me imagino a sus montajistas y editores gozando con el video, cortándolo justo, sin dar el espacio adicional a las explicaciones de la señora, a quien todos agarramos para el hueveo, porque la frase por sí sola es gloriosa y seguramente pasará a los anales de la internet nacional.

Pero quien cortó la frase sabía lo que hacía y sabía que estaba haciendo mal, invirtiendo el sentido de lo que Inés Pérez quiso expresar. Lo sabe Chilevisión, lo sabe su editor de prensa, lo sabe Matías del Río, quien tuiteó defendiendo a Chilevisión (es comprensible, tiene que defender su pega) y el hecho de que los efectos de su edición se les hayan ido de sus manos, tiene poco que ver con negarse a aceptar la realidad, asumir la culpa y bajar la cabeza. Posiblemente la próxima demanda que la familia de Inés Pérez anunció, los harán pedir disculpas públicas y pagar una buena cifra.

Escribí arriba que el video “se filtró”. Eso es típico de la prensa, el impersonal. “Se dice que”, “se rumorea que”. El tipo que filtró el video a Youtube tiene nombre y apellido, se llama Felipe Leal y fue despedido de Chilevisión. El comunicado de prensa dice que:

“En relación al asistente de producción, Fernando Leal Quinteros, precisar que no es periodista, que sólo cumplía funciones de refuerzo en el área técnica, en fines de semana y que el finiquito obedece a grave incumplimiento de sus obligaciones laborales, por ingresar subrepticiamente a los servidores del área de prensa, apropiarse de material informativo y publicarlo de manera parcial y tendenciosa, con comentarios personales descalificadores y agraviantes para los periodistas de Chilevisión” por soltar el video.

“No es periodista”, dicen, “o sea no cacha”. “Publicarlo de manera parcial y tendendiosa”, es increíble esto. Y lo escribo pensando en cuánto daría por cambiar mi trabajo de vendedor por uno de asistente de producción en un canal. Y estoy seguro que no tendría las mismas pelotas de Fernando Leal como para soltar ese video -que después, cuando era un éxito, Chilevisión colgó en su sitio- para salvarle la vida a alguien. Tengo la sensación de que la familia de Inés Pérez y en general este país no entiende lo importante que son los cojones en este caso. Quedarte sin pega por soltar esa incómoda verdad que todos saben y nadie se atreve a mostrar. Fernando Leal publicó lo siguiente en su Facebook:

“Vivimos un mundo individualista extremo, en el cual los sujetos solo se preocupan de lo suyo. Hoy es preferible culpar al justiciero que condenar al canalla. Fuimos testigos de una masacre cibernética en contra de una mujer inocente de lo que se le acusaba. Fuimos cómplices de su tortura. Pero nadie es capaz de decir basta. Nadie es capaz de pedir disculpas. Hoy me han desvinculado de mi trabajo por mostrar algo que me pareció justo. Justicia señores, de la antigua. Sólo espero que esto sirva para que meditemos sobre nuestra humanidad, o lo que va quedando de ella”.

“Meditar sobre nuestra humanidad”. Interesante, ciertamente. ¿Cuántos estarían dispuestos a jugarse su trabajo por defender la verdad? Pocos. Ciertamente yo no. Tuve ese espíritu alguna vez y no llegué a ningún lado. He fracasado de muchos modos como para seguir defendiendo cualquier cosa que me puedaa perjudicar. Aprendí por las malas que lo importante es sonreír, asentir con la cabeza y encontrar todo bueno, esa es, realmente, the Chilean Way.

El resto son despidos injustos, excusas baratas, amistades falsas, mentiras perpetuadas y arte de mala calidad.

Así que no olvidemos a Felipe Leal, quien ojalá consiga pega pronto en otro lado. En lo personal creo que gente como él, que te aterrice y te recuerde que estás haciendo las cosas mal a propósito, y causando daño por obtener rating, es imprescindible en cualquier área.

Lástima que no sea una opinión generalizada.

Hay momentos en la vida en los que uno no sabe bien qué está haciendo, y a falta de enfrentar la verdad termina inventándose toda clase de explicaciones inútiles y argumentos imposibles que se desarman a la primera vuelta de tuerca.

En esos momentos vale recordar la frase de Rurouni Kenshin, el samurai vagabundo creado por Nobuhiro Watsuki, uno de mis mangas favoritos, a pesar de que la serie de animación no sea de la mejor calidad. La cosa es que a finales de la era Tokugawa, Kenshin Himura era un samurai siniestro e implacable. Sin sentimientos, sin miedos. Su trabajo era matar y lo hacía mejor que nadie.

Después de la era Tokugawa, y durante los diez años que duró la instalación del régimen Meiji, Kenshin desapareció, se hizo un vagabundo y volteó el filo de su espada, para no volver a matar. Fueron diez años de reflexión tras los cuales empieza el manga. En el primer capítulo Kenshin se encuentra con Kaoru Kamiya. Ella es una bella kendoka que persigue a un estafador que busca desprestigiar el buen nombre del Dojo de su padre, donde se practica la extraña filosofía de la “espada que protege la vida“.

Kenshin se enfrenta a los malos. Uno de ellos le pregunta:

¿¡Otra vez tú!? ¿También crees en la teoría de “la espada que protege la vida” (…)?

Y Kenshin replica:

No.

La espada es un arma. El kendo es un arte de matar.

Ésa es la verdad del Kendo. Por más que se adorne con bellas palabras.

Las intenciones de la señorita Kaoru son propias de alguien que nunca se ha visto obligado a matar. Pero…

…a pesar de todo…. prefiero ese ideal que la verdadera naturaleza del Kendo.

Es verdad. Es muy diferente inventarse mentiras y creérselas, a inventarse mentiras y reconocerlas como tales porque a uno le gusta, o se siente cómodo en esas farsas, en esos tijerales imaginarios.

No es que todos tengamos diez años de vagabundeo para reflexionar, pero vamos, que de los 20 a los 30, algo se debe haber aprendido.

“Todos lo amaban. Hoy, todos se han ido”. Esa era la frase promocional de la película Jerry Maguire (1996), que recuerdo que vi por primera vez en el colegio. Es de Cameron Crowe, un gran escritor de películas que por estos días, según se rumorea, está planificando algo llamado “Pink Floyd: The movie”. Son rumores. Siempre se toma 4 años para trabajar en sus proyectos, así que pronto deberíamos tener noticias de él. Jerry Maguire, protagonizada por Tom Cruise en una gran actuación, es la historia de un representante deportivo que sufre de un ataque de moral que le produce ser despedido de su empresa y tener que empezar de cero. “En la búsqueda de grandes sumas, muchas cosas salían mal”, esa es una frase clave que creo que mucha gente sabe pero que en algunos momentos olvida. Hoy lo recordaba a propósito de las asquerosas campañas publicitarias sobre universidades. Debería haber algo así como una licencia de publicista, que te puedan quitar por ser excesivamente mentiroso. Jerry Maguire sabía eso. El siguiente extracto tiene que ver con esa crisis, ese recordar quién eres, el comienzo de todos los problemas. Ser sincero tiene su precio.

JERRY MAGUIRE (V.O)
¿En qué me había convertido? ¿En otro tiburón vestido de traje? Dos días después, en nuestra convención en Miami. Un descubrimiento. ¿Hundimiento? No, descubrimiento. Me obsesionaba un solo pensamiento. Me odiaba a mi mismo. No, no. Era lo siguiente… odiaba mi lugar en el mundo. Tenía tanto que decir y nadie que escuchara. Y entonces ocurrió. Fue la cosa más extraña… más inesperada… empecé a escribir lo que llaman un acta de metas. No un memorandum, un acta de metas. Una sugerencia para el futuro de la compañía. Una noche como ésta no sucede muy a menudo. la aproveché al máximo. Lo que comenzó como una página, se transformó en 25. De pronto… volví a ser el hijo de mi padre.
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Ayer me quedé en casa con Jorge viendo películas viejas, y entre ellas estaba The Apartment de Billy Wilder, con Jack Lemmon y Shirley MacLeine (en ese orden, en la foto). Ella hacía el papel de Fran Kubelik, una ascensorista que mantenía una affaire con el jefe, quien siempre le prometía que iba a divorciarse, pero jamás pasaba nada. Ella entonces se entera de que él ha mantenido aventuras con varias secretarias y más, y entre lágrimas se manda una gran frase:

FRAN
Las mujeres que salen con hombres casados no deberían usar maquillaje.

Qué grande, ¿No?

Puedes conseguir esta película, en edición de coleccionistas, en este enlace.

Hay eventos que te marcan cuando eres chico, estos días que se mezcló la semana santa con el estreno de las Tortugas Ninja, recordé uno de ellos. Mi viejo nos llevó al cine a ver a las Tortugas, la primera película. No era usual que nos llevara al cine, lo que es normal dado que éramos muchos hermanos y debe haber sido caro, la cosa es que estábamos en el centro, quizás era el cine Rex, llegamos y la cola era enorme, en serio, la fila daba vuelta a la manzana. Así que mi viejo nos hizo tomar una decisión. Nos miró y dijo:

-¿Qué prefieren? Elijan: les puedo pasar la mitad de la plata de la entrada de las Tortugas, o llevarlos a ver “La Biblia tenía Razón”.

Mis hermanos y él se fueron al cine. Yo me llevé 500 pesos -no creo que haya sido la mitad de la entrada- y de paso, un escepticismo feroz.

Elizabethtown es una película del director Cameron Crowe que no tuvo mucho éxito en realidad, pero que a mi me agradó bastante. No sólo por la genial banda sonora, sino porque me parece que Crowe tiene un gran feeling para dirigir y contar historias, eso es lo que se le agradece. Algunos lo llaman “corazón”. El punto es que en Elizabethtown el protagonista es Drew Baylor (Orlando Bloom), cuyo padre ha muerto y debe ir a Elizabethtown, a ver al otro lado de la familia, con la cual nunca se han llevado muy bien. Especialmente Hollie Baylor, la madre de Drew y esposa del fallecido Mitch, a quien la familia culpa por haberselo llevado de la ciudad. Pero Hollie (Susan Sarandon, en una gran actuación) viene al “memorial” y cuando le toca hablar, se roba la película con un gran discurso acerca de cómo sobrellevar cosas tan fuertes sobre como la pérdida de un ser querido:

Estoy un poco nerviosa. Aquí estamos… ha pasado mucho tiempo. Las anotaciones de un largo matrimonio. Éramos personas completamente opuestas, y funcionó. El plan… era mandar a mi hijo para representar a la familia… estaba aterrada de que me miraran y vieran a la mujer que se lo llevó a California. Aunque solo vivimos en California por 18 meses, hace 27 años. Siempre me sentí así. Todo fue porque yo estaba en un ascensor en Tokyo… y este capitán apuesto apareció… en camino a Elizabethtown.

Él estaba comprometido… y yo también… ¡y de alguna manera lo secuestré y lo llevé a Disneylandia!

Pero algo pasó entre nosotros que no era parte del plan. Nos enamoramos.

Déjenme contarles un poco de mi vida sin Mitch. Quise aprender algo sobre el coche de Mitch… el cual trató de comerme. Fui al banco y la cajera me miró extrañamente y cuando volví a mi casa, miré en el espejo y vi que aún llevaba una máscara facial verde que había olvidado quitarme. Llamé al hombre que nos ha asegurado durante 30 años a cuyo hijo Mitch ayudó a ingresar a West Point para decirle que Mitch murió. Tardó dos días en llamarme de vuelta. El coche, el banco, el seguro, el mundo. Digo, a nadie le importaba. No como a nosotros.

Siempre quise aprender a bailar “tap”, y tomé clases de tap. Es verdad. Y quise aprender a cocinar orgánicamente… y lo intenté. Y arreglé el inodoro. Si. Por mi cuenta.

Y quise aprender a reír. ¿Por qué no pude ser más graciosa cuando Mitch estaba vivo? Decidi que toma tiempo ser graciosa, y toma tiempo extraer la felicidad de la vida. Así que decidí ingresar en una academia de comedia. Es verdad. Yo era la más vieja de la clase. (todos ríen) Gracias. Nos pidieron que contáramos una historia. Algo real, algo que pasó de verdad. Yo empecé a hablar de mi marido y del amor que dejó atrás. Unos días después de que Mitch muriera. vi a nuestro vecino Bob… quien era muy amigo de Mitch, y me vio entrando por la puerta, y dijo “siento mucho tu pérdida”. Supe que necesitaba sentir la pérdida y compartirla con alguien. Y quise ayudarlo. Me abrazó y me sostuvo contra su pecho… y su abrazo se hizo más apretado. Por fin, alguien a quien le importaba.

Y entonces… sentí otra cosa.

(Risas)

Una cosa… enorme. ¡Vamos a decirlo, vamos a decirlo! ¡Una erección! Lo sé. ¡Una erección! Eso es lo que pasa, ¡Eso es lo que pasa por tratar de hacer todo por mi cuenta! “Bob la erección”, mi vecino. Ay dios…

Él los quería a todos ustedes.

Te amo. Esto es en tu honor. Tu canción favorita… los sábados por la noche.

(y comienza a sonar “Moon River”, que Susan Sarandon baila en tap)

Elizabethtown (2005), Dir. Cameron Crowe, con Orlando Bloom, Kristen Dunst y Susan Sarandon.

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Sobre mí:

Productor audiovisual, Escritor.
Ciclista urbano y fotógrafo aficionado.

    • Tin Tin en el cine.

      La semana pasada llegó por fin a los cines "Las Aventuras de Tin Tin: El secreto del Unicornio", la primera de tres películas en esta adaptación de Steven Spielberg y Peter Jackson del famoso comic de Hergé. Les he contado en otras ocasiones que soy un gran fanático de esta saga: pues bien, la película no decepciona. Es realmente increíble, tiene acción, humor y aventuras. Si no conocen al personaje, simplemente imaginen que van a ver Indiana Jones y listo. En cualquier cine del país.

    • Festival CineB 4.

      Del 4 al 13 de Noviembre se realizará la 4ta versión del Festival de Cine B. La idea es llevar a la pantalla un grupo de películas y cortometrajes independientes, de bajo presupuesto, de estudiantes o que simplemente no pueden exhibirse en otras salas. Son 700 películas, más de 40 en competencia, 18 salas en Santiago y 8 sedes en regiones. Puedes revisar la página oficial para más información sobre la programación, lugares y precios.