
El día 16 de Junio de 2010, Chile venció 1 a 0 a Honduras por la copa del Mundo de la Fifa, un evento que alguna vez tuvo cierta mística pero que hoy es sólo un enorme negocio más, tan ávido de dinero que no sería raro que mañana me llegara una demanda por no escribir su nombre con mayúsculas.
Ese partido fue a las 7.30 de la mañana.
Esa noche, desde mi departamento ubicado cerca del Estadio Nacional, a eso de las 4 de la mañana, me despertó un sonido medio raro. Pensé que la estufa había quedado prendida. Luego pensé que era una cañería. Pero no. Era una “Vuvuzela“, una de esas cornetas de mierda que parecen panales de abejas y que suenan en los estadios.
No pude volver a dormir. Me asomé a mi ventana y la única luz encendida que vi fue la del edificio que sale a la derecha de la foto. Una de tantas personas que deben haber pasado la noche en vela esperando el partido.
Claro, es muy de vez en cuando cuando Chile juega un mundial. Es sólo que algunos de nosotros, si no dormimos lo suficiente, tenemos que andar con un batallón de pastillas para poder sobrevivir al día siguiente.
Malditas vuvuzelas nocturnas. Y claro, malditos bombos, gritos, bocinazos y demases que partieron a las 5AM y no pararon más.