Empecé a ver “Californication“, la serie que partió el mes pasado en Estados Unidos y que trae de vuelta a David Duchovny, el inolvidable Agente Fox Mulder, de “The X-Files”, en el rol de Hank Moody, un escritor con una seria crisis personal y creativa. Lo que yo había leído es que era una versión masculina de “Sex and the city”. Bueno, una vez más la revista del cable dice cualquier cosa, y una vez más sin haber visto nada. En realidad Californication es una rara cruza entre Sex and the city y Annie Hall, y por lo que he visto hasta el momento, en los 5 episodios emitidos, va bastante bien. De hecho enganché casi de inmediato, por varias cosas. La primera es que Hank Moody es un escritor bloquado, un tipo que tuvo un éxito con una novela que convirtieron en una película de mierda. Hank vive en Los Angeles debido a que se vendió a Hollywood, pero su verdadero lugar está en Nueva York, bueno, claramente las referencias a Alvy Singer (Annie Hall) son más que claras. El problema es que, aparte de no haber escrito una frase en años, Hank tiene una hija (Becca) con una pareja (Karen) a la que nunca llegó a pedirle matrimonio, lo cual finalmente hizo que la perdiera. Hank es un desastre, tiene sexo a diestra y siniestra pero se va hundiendo en un pozo cada vez peor, todo ambientado en tono de comedia, como si Los Angeles no se permitiera un drama y tuviera que ramificar su liviandad a todos los extremos posibles. Pero internamente los problemas van aumentando y las relaciones se vuelven cada vez más complicadas. Hank es…. por otro lado, algo así como John McLaine, “un reloj de cuerda en una era digital”. Porque claramente extraña tiempos mejores, de vello púbico y rock setentero, e intenta traspasar eso a su hija de 12 años. Hasta el momento la serie va bien encaminada, y parece que seguirá así, porque hay muchos personajes que todavía tienen bastante que dar: Charlie, el agente de Hank, -y su relación con su secretaria, una “Suicide Girl” -que gran giro- que lo insta a “disciplinarla como quiera” cuando cometa un error”; Bill, el nuevo novio de Karen, quien le propuso matrimonio, y hasta el director de la película de mierda basada en la novela de Hank tiene una participación. Bueno, él y su esposa. Ah y por supuesto Mia, la hija de Bill… de 16 años. (No lo van a creer, pero es Madeline Zima, la cabra chica de “The Nanny.”) Pero no les cuento más, y los insto a bajarla o conseguirla como sea. Sin comprarla, claro está.

Lo más refrescante de todo es, sin embargo, ver por fin a Duchovny revitalizado, no en esos papeles de mierda como Evolution, pasados a X Files, sino como algo realmente nuevo, más parecido a lo que hacía de hecho en Red Shoe Diaries. Sin tanta reflexión de mierda como en “Sex and the City”, sino más derechamente al humor y a la simpleza masculina, con hartos desnudos, más garabatos que la cresta, y licencias visuales bien entretenidas, Californication es una buena opción para ver… cuando empiece en el cable. Que no se cuando será.

Me quedo con una frase de Becca, la hija de Hank, cuando decía que iba a mantenerse virgen hasta los 40, porque “al parecer, cuando la gente empieza a tener sexo, todo se va a la mierda”. Nos vemos.

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