El feliz regreso de Enigma.
Enigma (TVN, Martes 22h) es uno de mis programas favoritos de la televisión. O lo era, hasta que la temporada pasada abandonó los casos policiales sin resolver y se dedicó sólo a contar casos policiales, en especial los que habían pasado hace poco tiempo y que de enigmáticos no tenían nada; el caso Lapostol, el caso Rocha, parecía que lo importante era llegar a tiempo como fuera, y de a poco fue perdiendo su esencia.
Hace un mes que empezó la nueva temporada y he visto con felicidad que volvieron a tomar el rumbo, casos no tan importantes pero con algo en común: sin resolver. Debe ser complicado porque ahora no cuentan tanto con entrevistas a investigadores luciéndose, sino que apenas dicen que la PDI tiene “casi resuelto el caso”, y es que claro, la imagen de nuestras policías no queda precisamente bien con tantos capítulos al año de casos donde los culpables siguen en libertad.
Y eso es precisamente lo bello y lo trágico de este programa, que el tipo que está saliendo en la entrevista puede ser el asesino, que puedes tener al culpable aún en tu barrio. Este año vimos el caso de la familia Rojo, donde dos hermanos fueron brutalmente atacados, uno de ellos murió y el otro quedó con graves secuelas y olvidó los hechos… en su memoria podría estar la solución del caso. O los sicópatas de Viña del Mar a comienzos de los ’80s, caso que si bien fue resuelto dejó sus dudas sobre la participación de un tercero que habría ordenado los crímenes. Van cuatro episodios, todos sin resolver. Incluso quitaron esa presentación que le daba una innecesaria onda de show. Mucho mejor ahora, los creditos sobre el programa y listo.
Así que tal como destacamos lo malo de la tele, también lo bueno. Bien por Enigma y su retorno, todo el mundo habla de Tv o no Tv y yo no paso a Sergio Lagos y sus avisos. Además que jamás podría creerle a un programa donde todos los protagonistas que entregan su fiel testimonio siguen vivos y trabajando en el medio. En fin, el martes en la noche mi opción es Enigma, con Guillermo Muñoz, nuestro Robert Stack.




