Prision Break: enfermo terminal.
Atención: la siguiente columna contiene spoilers en masa.
El lunes recién pasado dieron el capÃtulo 12 de la que cuarta -y ojalá última- temporada de Prison Break, una serie que a pesar de las inverosimilitudes partió muy bien, pero que debió haberse acabado hace años. No es una cosa de nombre, me da lo mismo que se llama Prison Break o “Ley de sangre” como en otros lados, mi reclamo no es porque estén encarcelados o no, sino porque ya la serie perdió totalmente el rumbo. En la tercera temporada fueron encarlados nuevamente… esta vez en Panamá, y podrÃa haber sido el fin, pero este año los ex fugitivos ¡trabajan para el FBI! ¿Alguien dijo Jump the shark? Es cosa de recordar viejos hits para saber que cuando los malos trabajan con los buenos, todo se va a pique. Como en A-Team, Los MagnÃficos, cuando el gobierno dejó de perseguirlos e ingresó al equipo un quinto miembro, experto en ¡expertos especiales!
Acá pasó algo parecido, al comienzo de la cuarta temporada metieron a un chino informático que no juntaba ni pegaba. Por suerte ya lo mataron. La cosa con Prison Break es al ser una serie de una factura excelente, nunca llega a ser demasiado mala, por lo que verla todas las semanas se ha convertido en una verdadera agonÃa. Quiero que se acabe pronto, y debido a las bajas audiencias, nuevamente se está hablando de cancelación. Cada semana Prison Break alcanza unos 5 millones de espectadores, lo que es muy poco. Tampoco se puede juzgar a los guionistas, en mi opinión profesional, han tomado las mejores opciones con lo que tenÃan, matar a James Whistler para generar el misterio en torno al famoso “libro de pájaros”, seguir usando a T-Bag, hacer volver a Gretchen (ya vimos su pasado y es probable que volvamos a ver a su familia), la creación de Scylla, la presencia del “General”, matar al hijo de Alex Mahone, introducir al personaje del hitman y posteriormente tirarlo al mar vivo con un ladrillo en las muñecas… son todas buenas decisiones, pero que aún asà no borran la peor de todas las decisiones: alargar la serie. Pero claro, es marca FOX y ya sabemos que les gusta estirar el chicle lo más que puedan, de hecho ya anunciaron que esta temporada tendrá 24 episodios en vez de 22. Sin embargo en la lógica de la serie, si metieron a una entidad más grande que el gobierno, la “CompañÃa”, no podÃan sino terminar la serie derrocándola. Lo último que inventaron es que el agente del FBI que los guiaba, Don Self, los traicionó y nuevamente serán fugitivos. ¡Basta! Por lo que sabemos de los spoilers, otro personaje que habÃa muerto, volverá… al estilo de Sara Tancredi… en fin. Ya es como demasiado, los giros empiezan a volverse inexplicables y cada semana tenemos que aguantar 45 minutos de seudo acción por el mero cariño que le tenÃamos a una serie que en su momento fue buena.
Hace poco fui a videoconferencia con el guionista y productor de House, David Shore, en la UNIACC. No estuvo muy buena, de hecho con las preguntas pauteadas y repartidas entre los participantes, estaba complicado conseguir algo bueno. En fin, una de las dos o tres cosas interesantes que dijo Shore fue que su contrato con la FOX decÃa que la serÃa podÃa seguir sin él. Claro, se van los creativos y guionistas pero mientras la serie siga siendo vista, la FOX hará lo posible por estirarla, cual fábrica de salchichas.
Asà pues, tenemos un enfermo comatoso en nuestras vidas, ruego a dios que no estiren un próximo año… serÃa una pésimo broma.
Claro, pero yo rogaba lo mismo en la sexta de X-Files y ya ven.




